No puedo recordar a ciencia cierta cuando leí por primera vez el nombre de Stan Lee o cuando empecé a reconocer su imagen. Supongo que lo primero fue en alguno de esos cómics de “El Asombroso Hombre Araña presenta” de Novedades o en la caricatura donde salían Estrella de Fuego y el Deslizador de Plata (sic).

O quizás fue antes, en esas caricaturas de los sábados que veía de chiquito con mi hermano dónde los personajes apenas si se movían pero que eran super emocionantes.

Sobre la imagen estoy más en blanco aún así que no sé cuándo su rostro me comenzó a resultar familiar y amistoso. Stan para mí fue como ese tipo que no ves nunca pero que es tu buen conocido y que poco a poco se va acercando más y más a tu corazón.

Esta semana, y los días subsecuentes, mucha gente va a hablar de su carrera, de sus creaciones, de sus co-creaciones, de sus escándalos, de sus errores y de sus muchos aciertos. Habrá memes a montones pero yo quiero platicarles porque yo soy una creación de Stan Lee.

Stan Lee es el hombre que me hizo soñar con que un chico podía salvar el día gracias al piquete de esa araña radioactiva; con una familia que se sobrepuso a un accidente en el espacio y que seguía con su búsqueda irrefrenable de justicia y conocimiento.  Mis tardes leyendo esas aventuras de los héroes que eran tan humanos como yo no son algo que pueda o quiera olvidar.

Peter Parker, Ben Grimm, Matt Murdock y Víctor Von Doom se volvieron los amigos del niño sin amigos… Eso es lo que yo recordaré siempre de Stan: el hecho de darme compañía cuando no la tenía.

No es un secreto que nunca he sido una persona que encaje fácilmente en su entorno aunque aparentemente me es sencillo interactuar con la gente. Siempre algo me aísla y aunque, la mayoría de las veces, acabo en el rincón gracias a la magia que despertó Stan en el mundo nunca estoy solo.

Me mueve el hecho de que sus personajes viven en un mundo como el mío dónde no es fácil pagar la renta, dónde hacer cumplir la justicia es más difícil de lo que uno podría pensar por que siempre hay un gordo corrupto.

Fue por eso que él detonó que no importaba si la enfermedad no me dejaba salir de casa o si mi brazo estaba roto, Spidey estaba ahí para darme animos.

Si mis papás se molestaban porque no estaba en el cuadro de honor los Vengadores iban a pelear contra Loki otra vez y eso mejoraba el día o los X-Men vs Arcade me hacían olvidar las veces que me sacaron del salón.

Fue por Stan que prefería pedir a los Reyes Magos  que me trajeran cuadernos y colores para dibujar a todos los héroes y villanos que leía y por Stan mi corazón y mi mente se llenaron de sueños y de imaginación. Nunca me volví un gran dibujante pero si un gran lector y un apasionado de los cómics y gracias a los suyos conocí muchos más y con el tiempo conocí cómplices, amigos, convenciones y al mundo que hoy me rodea… porque Stan Lee, de un modo u otro, también me creó.

Porque hoy no vislumbró mi vida sin las viñetas de los personajes que co-creó. Porque ver en el cine las representaciones de todos esos héroes con los que crecí me hicieron me siguen estremeciendo. Porque Stan no sólo hizo esos personajes. Stan formó mi vida y la de muchos. Me hizo quien soy, y sin Stan no sería yo.

Stan ya no esta físicamente en este mundo y yo soy una creación más que se quedó sin creador… Hasta siempre Stan.

V.A.