TBG nos trae la segunda entrega del recopilatorio en formato TPB de la aclamada serie Transmetropolitan de Warren Ellis (Planetary y The Authority) y Darick Robertson (Punisher: Born, The Boys) con las andanzas de Spider Jerusalem, en una Nueva York sobrepoblada, enclavada en un futuro decadente y con los avances tecnológicos esperados para la época.

En el primer tomo vimos como Spider Jerusalem, un periodista retirado se ve obligado a regresar a la ciudad para trabajar en lo que mejor sabe, ser un cronista activo, lapidario, punzante de su realidad y cómo regresa al estrellato con una crónica desde el centro mismo de una represión policial sobre la tribu urbana de los transientes, gracias a lo cual regresa al estrellato y consigue una asistente, Channon.

En esta segunda entrega el enfoque es hacia el entorno, para que el lector comprenda aún más lo que sucede en esta realidad cyberpunk, de tal manera que en la primera historia Spider y Channon nos llevan a conocer a la comunidad nanohumana “Lluvia de otoño”, donde la consciencia de los seres humanos es “descargada” en entidades posbiologicas formadas por “pequeñas maquinitas unidas por relámpagos, suspendidas en el aire” buscando contestar la pregunta ¿Hasta dónde sigues siendo humano a pesar de los cambios en tu cuerpo?

En la siguiente historia, la mejor a mi gusto de ambos volúmenes, somos testigos del renacimiento criogénico de una mujer, que se enfrenta, sin ningún tipo de velo o filtro a la fría nueva realidad, sin amigos, sin contexto, sin capacidad ni ganas de reintegrarse a una sociedad a la que no le importa lo que le suceda, es una historia absorbente, pero melancólica que sirve de perfecta metáfora para cualquier desplazado o marginado social.

En el tercer relato seguimos a Spider Jerusalem por distintas reservas culturales humanas, donde voluntarios se integran literalmente a estas, respetan las tradiciones y formas de vida de cada reserva, con todo lo que ello implica, aunque sigan prácticas moralmente cuestionables, con la única finalidad de “preservar culturas sin imponer juicios sobre ellas”.

La última parte del recopilatorio nos muestra a Jerusalem como centro de varios planes de venganza ocasionado por su accionar pasado, del cual nos enteramos superficialmente, es a mi juicio, la parte más floja del recopilatorio, pero no deja de ser entretenida y bastante divertida.

Transmetropolitan es una obra que ha envejecido con mucho aplomo, editada originalmente de 1997 a 2002, nos muestra la opinión de Ellis sobre temas atemporales como religión, política, publicidad invasiva, trascendencia, sexualidad, empatía, poder, que al final permiten que la lectura siga siendo tan fresca como en su momento.

El dibujo de Robertson es muy efectivo, logra recrear muy bien los ambientes futuristas, aunque en muchos cuadros su dibujo de los fondos es… displicente, por decir lo menos, aunque en otros el dibujo es saturado de detalles, lo que ayuda aún más a la abstracción del lector, la paleta de colores, por otro lado, por momentos va hacia tonos pastel, lo que no me gusta al “infantilizar” ligeramente el dibujo, aunque en otros momentos, por ejemplo en “la verdad de perros y gatos”, los tonos oscuros funcionan perfectamente.

Como mencione anteriormente Transmetropolitan es un comic imprescindible, vanguardista para su época, pero aún vigente, la edición de TBG es muy básica, pero excelente en costo/beneficio, para los que no la hayan leído es una excelente aproximación al trabajo de Ellis.