Volvemos a un nuevo número de Red Hood y los Outlaws, y bien dicen que entre menos burros más olotes pues la frase aplica perfecta para este pequeño, eficaz y emocional equipo.

Red Hood the flyman

La nueva personalidad inteligente de Brainzarro (como le dice RH), les ha traído un cargamento de nuevos avances y alcances tecnológicos a los Outlaws, la vida es buena ahora, Red Hood y Artemisa se pasean volando en Skyjets mientras detienen algunos maleantes cerdos del Pingüino.

Pero las sorpresas no terminan ahí, una nueva fortaleza diseñada en su totalidad por Bizarro, ha dejado sorprendidos a un orgulloso Jasson y a una renuente Artemisa.

 

 

En este número, podremos presenciar, una de las más interesantes creaciones de Bizarro,  la llamada “Doorway” que es nada más y nada menos y descrito por Bizarro; como una  puerta que se alinea con agujeros de gusano latentes inherentes en el ADN temporal omniverso, lo cual les permite entrar temporalmente y de forma parcial a lugares donde han estado como la BatCave e incluso la Fortaleza de la Soledad.

Mientras tanto, Bizarro parece esconder algo, dejando muchas preguntas en el lector, al disuadir a Miss Gunn, de comentarle a Red Hood, acerca del descubrimiento de algunas cartas con la letra del padre de Jasson.

¿Propuesta de Cicatriz? ¡por que no!

Tambien podremos ver a  un Bizarro, haciendo uso de su conmovedora forma de ser, (la cual no ha cambiado con su inteligencia).

Este capítulo nos deja claro que todo es temporal.

En General, la trama de Scott Lobdell sigue siendo simple y buena, los momentos de comedia, son bien agregados, en las secuencias, y  parece ser que, Artemisa, se ha declarado como la sarcástica oficial del grupo. La cual ha sido dibujada fuerte, sexy y poderosa como una Amazona debe ser por parte de Joe Bennett,  Red Hood, sigue en su papel del líder relajado, pero preocupado por su equipo y Bizarro, con todas sus contradicciones emocionales y secretos próximos a descubrirse.

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