Una era termina en Teenage Mutant Ninja Turtles #88, con un sacrificio y la pérdida de un amado personaje.

La entrega final del arco Battle Lines nos trajo una aventura y conclusión que no solamente lo cierra, sino que rompe el corazón. La tremenda batalla por la supremacía entre UtromsTriceratones y humanos, a la cual las Teenage Mutant Ninja Turtles y los Mutanimals fueron arrastrados se encrudeció, con el sargento Bishop llevando las de ganar.

La revelación del pasado de Bishop no solo da el trasfondo de por qué odia a los demás, sino que también nos muestra ese lado de villano que se hace con el tiempo, y que si bien justifica (en su extraña mente) el ataque, nos muestra a uno de los villanos que más podremos recordar en las siguientes entregas de este cómic.

Por otra parte, Old Hob sorprende con su ataque impetuoso, dejando decapitado (aparentemente) a Bishop y recuperando a Slash, quien había estado bajo el control de Bishop. Pero es el mismo Slash quien se roba el protagonismo, al enterarse que Bishop tenía un plan-b al insertarle una bomba atómica en miniatura con la cual el conflicto acabaría en destrucción inminente. Desafortunadamente, esta tortuga hace el sacrificio final, dejando pesar y dolor en todos los presentes.

La historia es triste, pero es un final decente para la historia. La sensación de pérdida al perder a Slash llega al fan más hardcore de la franquicia, quien conoció al personaje durante la serie de los años 80 del equipo verde, pero que ha sido manejado de manera fabulosa en el cómic. La vida sin Slash está ahi, pero… ¿qué ocurrirá en las siguientes entregas de la historieta?

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