La séptima temporada de Game Of Thrones se fue volando,  y más si solamente contó con 7 episodios;  dejándonos ansiosos de la tan esperada última y octava temporada de esta apasionante serie.

Si has visto todas las temporadas completas sabrás que hay varias incógnitas por aclarar, pero en especial si el verdadero nombre de “Jon Snow” es Aegon convirtiendo a Daenerys “Reina de Dragones” es su tía.

Una triunfante guerra no puede faltar, pero si hablamos de villanos que realmente saben desarrollar su papel de buena y caritativa  persona en definitiva es Littlefinger. Su fin queda en manos de las hermanas Stark como una dulce venganza por traicionar a su familia pero en  especial al difunto rey; y pospuesto no podemos dejar fuera de nuestra lista a Cersei, quien parecía tener un final cercano pero terminó sorprendiéndonos con un futuro heredero al trono.

 

Analizando todo lo sucedido, si me preguntan cuál fue mi parte favorita de la séptima temporada de GOT no hay ni habrá otra respuesta como cuando Viserion uno de los hijos de Daenerys es asesinado y renace como zombie aliado de los caminantes blancos y destrozando el muro que por siglos dividió Winterfell.

Realmente mis expectativas para GOT cada vez son mayores,  ya que durante cada temporada  nos sorprenden de la mejor manera y por donde menos lo esperamos convirtiéndonos adictos a ella. Seguro tu como yo la consideras tu serie favorita y no dudas que su estreno en 2019 el desenlace sea tan exitoso como sus anteriores temporadas.