ADVERTENCIA: ESTO NO ES UNA REVIEW, ES UNA CRÍTICA A DAVID CAGE Y SU TRABAJO EN DETROUT BECOME HUMAN, CONTIENE SPOILERS, SI NO HAS JUGADO AL JUEGO Y NO QUIERES ARRUONAR TU EXPERIENCIA NO CONTINUES LEYENDO.

 

Detroit Become Human es la Obra Maestra de David Cage, a quien recordamos por dirigir juegos como Heavy Rain o Beyond Two Souls, ambos juegos en los que la observación y la toma de decisiones son la clave, abriéndonos así un abanico de posibilidades, pero en lo que refiere a Detroit Become Human es simplemente impresionante la cantidad de formas en que podemos afrontar una situación, sin embargo, vemos repetirse el mismo error que ha cometido en los últimos juegos que ha dirigido y eso es lo que nos trae aquí en esta ocasión.

Detroit Become Human es una historia contada en un futuro no muy lejano dónde la tecnología ha avanzado a tal grado que podemos ver androides de servicio con apariencia humana, los cuales de no ser por sus sensores en la cabeza no podríamos diferenciar de otros seres humanos, el juego nos pone en la piel de tres personajes, Connor un androide negociador de la policía, Kara una androide de servicio que vive un hogar disfuncional al extremo, y por último pero no menos importante Marcus un androide de servicio que trabaja para un artista anciano que lo invita a pensar más allá de su programación y con quién viviríamos una de las partes más importantes de la historia, llegados a este punto será que comencemos con los spoilers así que si no has jugado Detroit Become Human no dudes en hacerlo, y si ya lo jugaste o no te importa los spoilers continuemos.

A lo largo del juego hay dos cosas que serán una constante la discriminación hacía los Androides y lo que se conoce en ese universo como la Divergencia, la discriminación la vemos durante todo el juego pancartas y protestas anti-androides, así como muestras que recuerdan la esclavitud que viven las máquinas siendo tratados como simples aparatos domésticos, torturados por dueños abusivos e incluso como esclavos sexuales, aquí se muestra una gran falta de empatía por parte del mundo hacia estas máquinas que a lo largo del juego nos muestran que tienen algo más, como conciencia y sentimientos propios, lo cual los hace cada vez más humanos, de los personajes que manejamos Kara y Marcus son quiénes más muestras de esto nos dan, Kara al empatizar y cuidar de la pequeña Alice, y por su parte Marcus al llorar la muerte de su dueño a quien considera su padre, incluso es con éste último bcon quien iniciamos una revolución que nos recuerda aquellos eventos que pasaban en la época del apartheid y la lucha de los afroamericanos por ser libres de prejuicios y tener una vida justa, sin embargo, aquí es donde surge el primer problema y lo que nos lleva a la otra constante del juego, la divergencia.

La Divergencia se nos muestra como una falla en el software de los Androides que los hace tomar conciencia de su propia existencia, desarrollar sentimientos y autonomía, en éste mundo resulta algo perjudicial pues al ser tratados como esclavos y aparatos domésticos les causa la necesidad de huir y en la mayoría de los casos matando al dueño que los abusaba, el problema que tengo aquí es que es claro que David Cage no leyó o al menos no comprensión nada de Isaac Asimov, en “El Hombre Bicentenario” se nos cuenta la historia de un Androide que toma conciencia de sí mismo y la reacción de la compañía que lo creó es sacar del mercado al modelo en cuestión y reemplazar los existentes de la gente, aquí lo que pasa es que manda a un Androide con más libertad a investigar los casos y tratar de detectar la falla sin levantar sospechas y mantener la apariencia de que todo está bien, cuando se desata la revolución vemos al ejército y la policía ejecutando Androides en plena calle, vemos androides llorar porque por alguna razón tienen la capacidad de hacerlo, David Cage pinta un mundo con máquinas que poco distan de los humanos y hace que la gente los traté como basura, algo que en la vida real es muy poco probable que ocurriese, hay un punto en la historia dónde se nos da la opción de cantar en medio de la revolución, cuando los Androides se ven rodeados, y lo que cantan es un Gospel, un cántico que hacían los esclavos afroamericanos en las plantaciones para sentirse mejor, una forma de decir que aunque todo estuviera mal siempre debían seguir unidos y avanzar, algo tan propio de su cultura y tan icónico que aún hoy en día se canta en las iglesias afroamericanas.

David Cage es obvio que quiere mandar el mensaje de igualdad y paz, sabe perfectamente que quiere expresar, pero lamentablemente no lo hace bien, el juego se va mucho por la ramas y muchas veces el mensaje queda muy oculto, el universo en que desarrolla la historia está estructurado de manera increíble, sí analizas los diarios verás que hay tensión con Rusia, los altos niveles de pobreza, el enriquecimiento ilícito y cosas que realmente pasan en nuestro mundo, pero todo queda opacado cuando las decisiones del jugador se desvían del verdadero mensaje, Detroit Become Human es un gran juego, y lo recomiendo ampliamente, pero se queda corto al llegar a ser pretencioso por ratos, aún así está sigue siendo la obra maestra de David Cage.