Existe una obra llamada El Romancero Gitano, escrito por Federico García Lorca. La belleza del Romancero se centra, quizá, en una elegía que el poeta escribió hacia su pareja, un torero que desafortunadamente murió gangrenado tras haber sido cornado en la pierna por el toro de lidia al que enfrentó en su última corrida.

Y es que algo así sucedió esta semana en la quinta entrega de Justice League Dark, el cual nos presenta la primera parte de The Shadow Pact.

Y es que el Detective Chimp hereda el Oblivion Bar de parte de un viejo aliado: Nightmaster, así como la Espada Nocturna que fuera propiedad del héroe mágico caído… una muerte de la que el simio se siente responsable. Lo que continúa en la historia no se centra tanto en el pesar y la negativa del changuito en apoyar a sus compañeros en la Liga de la Justicia Oscura, sino en las consecuencias. Y es que también, otro personaje que la sufre (y bastante feo), es el Diablo Azul.

Y aunque otros combates que ocurren se centran en John Constantine, Swamp ThingNabu, con una aparición del Forastero Fantasma, esta primera parte del más reciente arco del equipo de héroes mágicos no solo centra al Detective Chimp como una figura trágica y lastimada emocionalmente, sino que da pauta para que un viejo aliado se vuelva un villano impresionante.

Una buena narrativa, pero con una sensación de regularidad que no es común para esta serie e historias, tras ver el fascinante y poderoso crossover que supuso The Witching Hourdonde Hécate amenazó con eliminar a la magia de la realidad del Universo DC, no nos deja más que preguntarnos que vendrá en los siguientes capítulos de esta historia.

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