Cuidado, spoilers adelante… aunque quizá pueda hacer una buena obra y les ahorre un poco de sufrimiento innecesario.

Batman ha robado el único pedazo restante en la Tierra del Metal Nth, un arma potencialmente destructiva. Muy potencialmente. Mientras la Liga de la Justicia está tras Batman tratando de recuperar el metal, caen en la cuenta que todo el tiempo han estado tras Nightwing y compañía haciéndose pasar por el murciélago, burlándolos para ganar tiempo y poder poner en marcha su plan para detener a la oscuridad.

Mientas, en el Salón del Mal… Kendra, la líder de los Blackhawks, se reúne con un personaje que a primera vista resulta imposible: Vandal Savage, el inmortal que se esconde en la Antártida y que parece tener un plan que, por ahora, resulta su mejor opción. Batman llega a la tumba del Príncipe Khufu en Egipto, donde piensa abrir un portal al pasado y viajar en el tiempo para detener a Barbatos, con la ayuda del bebé Darkseid (sí, así es), pero se encuentra con Superman y Wonder Woman, que finalmente lograron descifrar su paradero… solamente para caer en una trampa. La Corte de los Búhos y la Tribu de Judas, milenarios seguidores de Barbatos en la Tierra, han engañado a Batman y lo han conducido directamente al lugar donde abrirán el portal. Ahora, Batman caerá en la oscuridad y abrirá el camino a Barbatos con el último elemento que necesitaban, la razón por la cual han perseguido a Bruce Wayne, el último metal que no existía en ningún otro mundo: el Batmanium.

Bat-ma-nium. 

Después de incapacitar a Wonder Woman y Superman (aún no sé cómo. Y tampoco sé cómo es que Superman se ha vuelto tan lerdo) el portal es abierto y 7 monstruosidades aparecen en la tumba del príncipe desde la oscuridad, todos declarando ser Bruce Wayne y escoltando al mismo Barbatos, el Dios Murciélago, que comienza su diabólica labor convirtiendo a Superman y a WW en momias decrépitas.

 

Ok, Metal es la gran panacea del cómic desde Kingdom Come o Flashpoint, el gran acontecimiento que nos tenía con los pelos de punta aún sin saberlo, la gran obra maestra que levantaría la capa de un incierto Rebirth que da tumbos a veces muy serios, el paraíso en la Tierra… ¡Pues no es cierto! Tengo que admitir que desde el número 1 no alcancé el grado de emoción que quería sentir, pero tenía que darle la oportunidad a mis héroes favoritos (bueno, Linterna Verde no) y esperé por el número 2 y ¿qué obtengo? Batmanium. ¡Batmanium! ¡Qué rayos! Estoy viendo una serie de cosas sacadas de la manga, conexiones con New 52, que si bien resultan emocionantes hasta cierto punto, terminan siendo muy forzadas. Si bien la llegada (por fin) de los caballeros oscuros es quizá lo que salva este número, no pude dejar de pensar en clichés de películas de terror (Hellraiser, ¿alguien?). ¡Nada original!  Esto parece que se está improvisando sobre la marcha. Un Batman totalmente prostituido dentro del trending cósmico, cuando era el único personaje humano, sin poderes, dependiente de su habilidad y su intelecto para luchar contra los malos. ¿Dónde quedó el Pingüino, el Guasón, el Acertijo? ¿Dónde quedaron esas aventuras que dieron paso a dioses milenarios y de dimensiones paralelas? Lo esperaría de Linterna Verde, hasta de Superman, pero no de Batman.

Sinceramente no se dónde vaya a terminar esto, ni si vaya a terminar bien, pero mientras le devuelvan los chones rojos a Superman, trataré de ahogar mis penas con otro tipo de metal pesado, sí, ese que entra por las orejas.

PD. El detalle de los Robins demoniacos cuando aparecen los oscuros, eso sí está de 10…