Escrito por: Eric M. Esquivel (Calabrese, Grimm Fairy Tales: Wonderland, The In Crowd)

Dibujado por: Ramón Villalobos (Original Sins, Nighthawk v2).

Colores por: Tamra Bonvillain (Doom Patrol, Angel Catbird, Aliens 3).

Border Town es parte del relanzamiento del subsello editorial DC Vertigo, que a 25 años de haber sido lanzada y cambiar el mundo de los comics con títulos como Sandman, The saga of Swamp Thing, Doom Patrol, Hellblazer, entre otros y que acogió a artistas de la talla de Neil Gaiman, Alan Moore o Peter Milligan, busca recuperar a los lectores “maduros” que buscan historias y temas complejos que incluyan racismo, feminismo, expresiones sexuales, la inmigración y muchos otros temas que buscan volver a romper el molde en cuanto a historias se refiere.

Para ello se lanzaron siete nuevos títulos: Hex Wives, American Carnage, Goddess Mode, High Level, Safe Sex, Second coming y Border Town, todos estos títulos son independientes a los que conforman el Universo Sandman, también de DC Vertigo (The Dreaming, Books of Magic, House of Whispers y Lucifer).

La sinopsis oficial de Border Town dice ““Cuando una grieta en la frontera entre mundos libera un ejército de monstruos del folclore mexicano, los residentes de Devil’s Fork, Arizona, culpan de ello a las rarezas resultantes: las pesadillas compartidas, las transmisiones de radio de otro mundo, las misteriosas mutilaciones de cabras en “rituales ilegales” … Con las tensiones raciales cargadas de forma sobrenatural, dependerá de un chico nuevo en la ciudad, Frank Domínguez y un variopinto equipo de inadaptados de la escuela secundaria, descubrir lo que realmente está pasando en esta ciudad dividida entre dos mundos.”

Francisco “Frank” es un joven mexico-irlandes que llega con sus padres a radicar a Devil’s Fork, Arizona, en la frontera de México y Estados Unidos, donde radican una gran cantidad de personas de distintas ascendencias y donde el racismo es parte de la vida cotidiana, conoce y hace amistad con tres de sus compañeros de clase, Aimi, una joven mexico-japonesa, que le gusta la fotografía, Julietta, brasileña de rasgos afroamericanos y Quinteh, con raíces mexicanas y de indígena Kiowa, quien usa una máscara desde pequeño para obtener valor.

Casi al llegar, Frank es confrontado por Blake, un neonazi skinhead que se siente traicionado por Frank e intenta golpearlo, durante la pelea, Frank le da una paliza, pero es interrumpido por policías demoniacos, quienes muerden a Blake, los cuatro amigos apenas pueden escapar, después de herir a uno de los “policías” quien se convierte en una criatura reptilesca que escapa del grupo de amigos.

La criatura huye a otro plano, a Mictlan, capital subterránea del pueblo azteca, tierra de los muertos, gobernada por Mictlantecutli y Mictecacihautl (aquí un error del autor ya que el nombre prehispánico de la diosa es MictecacihUAtl) donde radican diversas entidades como “La llorona”, “El Silbón”, “El Cucuy”, “La luz mala”, “La Siguanaba”, “La Lechuza”, “El Cadejo negro, “Las Pichilingis, “La mano peluda”, “Los duendes” además de la criatura reptilesca que resulta ser “El Chupacabras” el cual enciende el enojo de Mictlantecutli ya que al pasar al “plano real” ha puesto a prueba el frágil portal que divide ambos mundos, sin embargo el chupacabras regresa a nuestro mundo y es perseguido por varios seres que buscan capturarlo y regresarlo al Mictlan, al llegar toman la forma de demonios humaniodes y pelean con el chupacabras, esto atrae a Frank y sus amigos, quienes en su desesperación entran a una tienda de brujería, donde su anciana propietaria les platica la historia de Aztlan, una tierra que, a cambio de dadivas y apoyos de Mictlantecutli, ofrendaban vidas para ser una ciudad modelo gracias a los regalos de Mictlantecutli, por lo que el variopinto grupo descubre que tomarán parte de una añeja batalla contra un antiguo mal.

Esquivel, el autor, nos lleva a un viaje frenético de aventuras, donde la importancia de la ascendencia mexicana cobra una especial relevancia, aunque maneja muchos conceptos prehispánicos con demasiada ligereza (para los puristas de las leyendas mexicas), pero logra su objetivo de dotar de cierto encanto a sus personajes, haciéndolos atractivos al lector y dotando perfectamente de un aire místico que le quiere dar a la obra, aunque siento que, por momentos, la acción es tan trepidante que se pierde el hilo de la trama levemente.

Por otro lado, Villalobos maneja un estilo de dibujo que recuerda a Frank Quitely, por momentos demasiado, sin llegar a ser un clon sin espíritu, ya que su imaginación le ayuda mucho para ofrecer al lector un mundo visualmente atractivo.

Desde el título nos imaginamos perfectamente el tono de la historia, lo cual, aderezado con los personajes fantásticos ya mencionados, nos proveen de una buena historia, la cual espero dé aún mucho de qué hablar.