¡Crom! Zona de espoilers adelante…

Sólo bastó poner un pie de vuelta en Aquilonia y Conan el bárbaro ya tiene problemas. Tras salvar a un individuo de dudosa reputación de nombre Kian de ser ejecutado y con la promesa de una pesada bolsa de oro como recompensa, el cimeriano llega a la arena de Aquilonia donde supuestamente una apuesta segura hará a Kian muy rico y a Conan muy amado por las féminas del lugar: una mujer, llamada la bruja guerrera, deberá enfrentar a varios galadiadores en la arena. No pueden perder. Pero las cosas no salen como se esperaba -¿y qué otra cosa esperaban?- pues la mujer resulta invensible en la batalla, matando a sus contrincantes y luciendo habilidades en el combate que dejan a Conan atónito.

Con la determinación de averiguar más acerca de esta fascinante gladiadora -y con un cierto recuerdo de un viejo amor de su infancia- Conan olvida su recompensa, que ha perdido de todas maneras, y se cuela en las celdas de los guerreros, donde encuentra a la bruja guerrera. Tras un breve encuentro, el bárbaro se entera que la chica no recuerda nada de su pasado y de cómo llegó hasta ese lugar, pero si de algo puede estar segura es de que su niombre no es la bruja guerrera, se hace llamar Wonder Woman, y busca pelear por su libertad de las garras del esclavista Dellos, que no piensa cumplir con su trato, ¿quién lo haría con tan buen negocio entre manos? Conan, completamente flechado, ofrece su ayuda para escapar con la guerrera, pero antes de que puedan moverse, son sorprendidos por Dellos y sus hombres, que incapacitan a Conan. Ahora, con ambos gladiadores a su merced, el esclavista tiene es espectáculo perfecto para el día siguiente: Wonder Woman y Conan lucharán a muerte en la arena de Aquilonia.

 

Da gusto ver después devarios crossovers que resultaron ser una bazofia, (Tazz y Wonder Woman… ¿Alguien?) algo que de verdad emociona. Y como no, con una tripulación que presenta espadas como Gail Simone escribiendo y Aaron Lopresti ilustrando. Una historia bien escrita, que encaja a los personajes de forma muy natural, y aunque aún no sabemos cómo llegó WW al mundo de Conan (hay una leve sospecha de una jalada cósmica en ciernes pero…) no nos resulta espeluznante por razones completamente equivocadas. El arte de Lopresti completa la receta perfecta para este pastel que resulta ser un trabajo serio, y por consecuencia quizá lógica, fantástico.