Ok, tenemos un nuevo numero de The walking dead en nuestras manos, ¿que conlleva esto? Entre otras cosas, de un nuevo numero con zombies haciendo lo que mas hacen, zombies/personas haciendo lo que regularmente hacen y mas que nada personas haciendo lo que mas hacen: sobrevivir.

Pero como es costumbre, el titulo es engañoso. Si, una pelea final, pero no de quien creíamos, lo cual es un truco bastante común del sr. Kirkman, quien nos deja con la incertidumbre constante de no saber que va a pasar en el número correspondiente con el titulo. Generalmente las tragedias suceden sin previo aviso. Tenemos la muerte de Abrahan quien sin mas, recibió una flecha que atravesó su cráneo y salio por su ojo, la muerte de glenn, quien después de una serie de golpes con un bat enrollado de alambre de púas perdió parte casi total de su cerebro —cortesía de Negan, por supuesto—, y así muchas mas. Lo que no es constante es el titulo de los números correspondientes, pues ese es el logro mas grande de Kirkman, tenernos enganchados esperando un giro de tuerca que acabe con nuestro personaje favorito en turno, esperando que el próximo número tenga algo que en verdad nos deje tumbados, por lo que nuestra expectativa constante es el Cliffhanger en si… y eso Kirkman lo sabe muy bien.

¿A que quiero llegar con todo esto? Muy simple, el numero en cuestión no cuenta con el giro de tuerca que esperábamos, ni con la muerte de un personaje que habíamos considerado (si aun no sabes a quien me refiero, echale un vistaso a la portada), pero si cuenta con un gancho que deja esperando con ansias el siguiente número.

Un número regular, como estamos acostumbrados, pero nada de lo que nos podamos quejar los fans, pues el titulo no se llama “Dark Knight Metal Zombies” para esperar puramente fanservice y personajes antagonistas mezclados, este es un diario de supervivientes, tedioso y aburrido pero con sorpresas constantes, como la vida misma.