Panini nos trae en edición de pasta dura esta obra de Peter Milligan (Elektra, X-tatic, Shade, the changing man) y Leandro Fernández (Punisher, max series, Northlanders, The Names) publicada originalmente el 2016 por el sello Image, después que DC cancelara su publicación por el sello Vertigo en el 2013 atribuida a su alto contenido sexual de la obra.

Si bien Milligan no encasillaría la obra como un thriller erótico, no es un cómic sobre sexo, “el sexo, la seducción son solo un medio para un fin…la Disciplina”, pero definitivamente contiene más escenas de sexo de las habituales.

Entendiendo esto y que, por tanto, no es un comic para niños, enfoquémonos en la obra; la cual es una mini serie de seis números donde Melissa, una chica de orígenes humildes, con una madre enferma que vive con su hermana Krystal, con quien se la pasa peleando y que, además, es relegada por su esposo rico, pero enfocado en su trabajo, es seducida por Orlando, un joven apuesto y que identifica en Melissa las cualidades necesarias para ser iniciada en la Disciplina: aburrida, frustrada, sin orgasmos recientes, ávida de peligro y emoción.

Cuando Orlando intenta iniciar a Melissa, sin aun concluir la explicación de lo que es La Disciplina, son atacados por un Acosador, un monstruo, reverso de la Disciplina, quien hiere a Orlando quien se ha transformado en una especie de reptil humanoide, obligándolo a huir y dejando a Melissa a merced del Acosador, sin embargo, ésta es capaz de ahuyentar al Acosador y escapar de la magia de Orlando, saliendo viva de este encuentro, en el inter Orlando es llamado por el consejo de la Disciplina y orillado a intentar iniciar a Krystal en caso que Melissa perezca.

A partir de ahí Melissa es coaccionada a seguir el camino de la Disciplina, bajo la amenaza de intentar la iniciación con su hermana en caso que falle, Melissa es asesinada por Orlando para cumplir el último paso del rito y adquiere la capacidad de transformarse como Orlando.

En el resto de la obra vemos a Melissa, a ciegas, siguiendo las órdenes del consejo, quienes buscan acabar con los Acosadores y envían a Melissa a perseguir a uno de ellos, un antiguo de los tiempos de Cleopatra y Cesar y que argumenta ser “de los buenos” y haciendo que Melissa se cuestione lo poco que sabe acerca de la Disciplina.

La historia es vertiginosa por momentos, absorbente, pero desesperante para el lector al no ser capaz de explicar perfectamente el concepto de la Disciplina, sus orígenes, sus metas o la naturaleza de sus poderes, mucho menos de los Antiguos, así mismo el lector espera que en algún momento se esclarezca esto, pero a Melissa en todo momento solo se le dan fragmentos de historias, muy a cuentagotas, lo que tampoco hace creíble su sumisión a la orden ni a la seducción de Orlando, si bien la perfilan como una mujer fuerte, al final resulta muy sumisa a la Disciplina.

El dibujo es bueno a secas, con una similitud muy marcada al dibujo del maestro Eduardo Risso, tal vez demasiado para mi gusto, los colores son rojos y ocres y con muchas sombras buscando ese ambiente oscuro necesario en la obra.

Se agradece la intención de ofrecer al lector una narrativa diferente al comic de superhéroes, pero creo que los autores nos quedaron a deber.