Por muchas causas no había comprado “Dark Knight Returns – The Last Crusade”, edición de TBG editado en pasta dura y apenas tuve la oportunidad, por lo que aprovecho para compartirles mi reseña de esta obra.

Como ya saben, es una precuela de la obra maestra The Dark Knight Returns, de Frank Miller, la cual ya ha tenido dos discutibles secuelas y que en este tomo nos enseña al murciélago 10 años antes de TDKR, ya cansado, lento y tentado a dejar el trabajo, acompañado de un joven e impetuoso Jason Todd como su side-kick Robin.

En esta aventura vemos al Joker entrando a Arkham, recién reaprendido, aquí es descrito como un gran manipulador, con alma poética y que no tiene que mancharse las manos para conseguir lo que quiere, me parece que es el personaje mejor logrado de la historia, es calculador, es impredecible, imponente y encantador, a pesar que en esta historia no interactúa con los héroes se nota su sombra todo el tiempo.

Al mismo tiempo, Batman y Robin, tienen que lidiar con una serie de problemas con figuras públicas acaudaladas que están siendo persuadidas de cometer diversos crímenes y desfalcos con la intención de ganar los favores de Poison Ivy, ayudada por un Killer Croc que gráficamente si impone y que pone en jaque a un Batman decadente.

La trama central gira en torno a la relación de Batman y su pupilo, en cómo éste es mejor de lo que fue Bruce a su edad en muchos aspectos, pero que es salvaje e impulsivo, agresivo e inmisericorde, lo que hace dudar a su mentor de la capacidad de Jason para tomar el manto y cómo sus falencias en el ámbito detectivesco causan su caída.

Esta situación es analizada por Bruce con Alfred, imperturbable, leal, como siempre y con Selina Kyle, su amante, analizando también las implicaciones de tener a un niño acompañándolo en su lucha por el crimen, lo que sale a relucir, también, en los noticiarios, que sirven como enlace de la trama y nos permiten entender el subtexto del autor, exactamente como en TDKR.

El guion esta cargo de Frank Miller y de Brian Azzarello, los cuales logran transportarnos al universo de TDKR, pero que nos muestran a un Batman en un momento muy diferente de su vida, en TDKR es un viejo rencoroso que busca conscientemente la muerte, aquí vemos a Batman sabiéndose a punto del retiro por sus marcadas y visibles limitaciones físicas y que sigue adelante por su mente y fuerza de voluntad, a pesar de los consejos de sus amigos (Alfred y Selina), esa parte es muy buena, pero tengo que decir que Robin no es explotado satisfactoriamente, ya que lo vemos superficialmente, no explican mayor cosa de él, no sabemos su origen, sus sentimientos, sus motivaciones, lo vemos a través de los ojos de Batman, por lo que al final no sentimos su pérdida, no hay un clímax, es un elemento prescindible, casi todos conocen la historia de Jason Todd y su caída en la clásica “Muerte en la familia” a manos del Joker, pero al ser una historia y universos distintos, como lector esperas conocer más a fondo uno de los personajes principales.

En el dibujo John Romita Jr nos entrega uno de sus mejores trabajos, aunque este es apenas bueno (así de malos son los otros a mi gusto), pero el trabajo de Peter Steigerwald en las tintas y los colores es muy bueno, casi no notamos los trazos cuadrados semideformes de Romita Jr.

Es una buena historia, entretenida, pero no aporta gran cosa a la mitología de TDKR, adicional a que sentí el final completamente anticlimático, al ser una precuela todos sabíamos lo que iba a suceder, sin embargo, siento que nos lo muestran demasiado superficial, aun así es una historia que vale la pena conocer al menos por formar parte del universo de TDKR.