Reseña de este primer tomo de “Seven to eternity”, del gran duo de Rick Remender, uno de los mejores escritores del momento, que nos ha entregado grandes obras como Sea of red, Strange girl o Deadly Class y Jerome Opeña (The Punisher, The Avengers), quienes nos entregaron el fantástico Uncanny X-Force hace algunos años, además que Seven to Eternity está hermosamente coloreado por Matt Hollinsworth, quien llena cada página con un festival de colores, perfectamente balanceados para resaltar, aún más, los lápices de Jerome.

La historia comienza con una familia autoexiliada cuyo patriarca Zebedia Osidis, uno de los últimos Mozak (magos capaces de controlar el mundo de los espíritus para desencadenar extraordinarios poderes) huye del Rey de los Susurros, quien controla el mundo con ofrecimientos acerca sus más íntimos secretos, es tal su influencia que es omnipresente en Zhal y más de la mitad de la población está ligada a él.

Zebedia y sus hijos son encontrados por el flautista, hijo del Rey de los Susurros, quien después de matar a Zebedia gracias a sus extraordinarios poderes, le ofrece a Adam, hijo de Zebedia, una reunión con su padre, Adam está muriendo y deja a su familia para acudir a la reunión buscando matar al rey de los Susurros y vengar a su padre.

En la reunión a Adam le ofrecen curarlo y limpiar el nombre de su familia, cuando son atacados por seis renegados quienes secuestran al Rey de los Susurros, a quien no pueden matar porque medio mundo está vinculado a el y morirían, si bien Adam los ayuda, en su interior no sabe si aceptar el ofrecimiento de su nemesis y transgredir todas las enseñanzas y principios de su padre, quien siempre intentó vivir bajo un código moral rígido e inflexible, por lo que toda la misión esta un juego por su indecisión.

La obra es visualmente muy atractiva, los trazos de Opeña, ayudados por los colores de Hollinsworth te muestran perfectamente el mundo de Zhal, sus extraños habitantes y la magia que brota por todos lados, los personajes complejos y permiten al lector entender su sufrimiento y tener empatía por ellos, así como dimensionar el poder del Rey de los susurros y de su hijo el flautista.

El mundo mitológico de Zhal está perfectamente descrito por Remender, es rico en variedad y “creible”, es fácilmente entendible y Remender deja indicios que, conforme avance la obra, nos irá ofreciendo mayores vistazos para complacencia del lector.

El tomo de pasta dura de Panini incluye las portadas que integran este primer tomo, además de hermosos bocetos de Jerome Opeña de los personajes de la obra, la cual es muy buena y vale la pena darle seguimiento.