Llegamos al #54 de Saga, la gran obra de Brian K. Vaughan y Fiona Staples, con la cual han ganado una enorme cantidad de premios en el medio, como los Eisner, Harvey, Hugo, entre otros.

La serie definida como “opera espacial” ha sido de las más influyentes en el medio desde su creación en 2012, la historia gira en torno a Hazel, hija mestiza de Alana y Marko, ex combatientes de bandos y razas extraterrestres distintas, envueltos en una guerra interplanetaria y quienes escapan de una enorme galería de enemigos a través de la galaxia, con textos sumamente emotivos y una variopinta galería de personajes, dibujados exquisitamente por Staples donde nuestro narrador es la misma Hazel. La serie ha sido descrita como una mezcla de Star Wars, El Señor de los anillos, Juego de Tronos, Romero y Julieta, etc, lo que nos da una idea del alcance de la misma.

El número 54 es uno de los mejores de la serie, arranca con el shock que representa la muerte del Príncipe Robot IV a manos de The Will y el subsecuente enfrentamiento con Marko, simbólicamente vemos el enfrentamiento de dos opuestos, por un lado The Will, que se deja llevar por la violencia para salir de sus conflictos y por otro Marko que abraza desde lo más profundo de su ser la vía pacífica como un modo de vida, no es gratuito, por tanto, el uso de sus armas, la espada y el escudo respectivamente, así mismo, vemos las implicaciones de la filosofía de Marko en la vida de su familia.

Es un número muy emotivo con un Cliffhanger (recurso narrativo que sirve para dejar en vilo al lector) muy efectivo, el ritmo de la trama te absorbe y el dibujo de Staples te permite sumergirte perfectamente en la atmosfera del momento, tanto el conflicto de Marko y The Will, como el paseo de Alana y Hazel en la playa, es también, una declaración de amor de un padre a una hija.

Con este número llega el aviso de los creadores de tomarse un año sabático, literal, de esta obra, estábamos acostumbrados a un descanso de dos o tres meses entre cada arco, pero en esta ocasión descansaran un año para “recargar pilas”, lo que nos mantendrá en vilo para conocer el desenlace de esta obra maestra contemporánea.