La película nos presenta la vida de Mildred Hayes (Frances McDormand) la cual es una mujer divorciada que vive junto a su hijo Robbie en la ciudad ficticia de Ebbing, Missouri y que está afligida por la violación y muerte de su hija Angela, ocurrida siete meses antes. Enojada por la falta de progreso en la investigación para dar con el culpable, decide alquilar tres vallas publicitarias abandonadas cerca de su casa, que en secuencia dicen «VIOLADA MIENTRAS MORÍA», « ¿Y TODAVÍA NO HAY ARRESTOS? », « ¿CÓMO ES POSIBLE, JEFE WILLOUGHBY? ».

Pese a esto la gente del pueblo está molesta por las vallas publicitarias, incluido el jefe de policía Bill Willoughby (Woody Harrelson) y el oficial Jason Dixon (Sam Rockwell) quienes son los que están a cargo del caso.

Podríamos catalogar que la película cuenta con dos guiones en uno, ya que por una parte nos muestra los matices que enfrenta Mildred y como pese a la colocación de los anuncios, no encuentran solución alguna y por otra parte el contexto social y como momentos de gran tensión pueden pasar a ser tan peculiares de un momento a otro y hacerte esbozar una sonrisa.

El film cuenta con un score que es perfecto para los sucesos que rodean toda la trama y en el momento que desea nos deleita con un plano secuencia protagonizado por Sam Rockwell que deleitará a más de uno.

Probablemente su único pecado sea el final que si bien deja una reflexión, muchos lo podrían definir con la segunda escena post-creditos de Spider-Man: Homecoming, además del hecho que en estos tiempos cualquier film es tomado como una propaganda políticamente correcta a la pluriculturalidad pudiendo que muchos malinterpreten el mensaje de la película.