El miedo es un sentimiento normal en los seres humanos (e incluso en otras especies), pues nos sirve para prevenirnos sobre algún peligro, para evitar que nos causemos daño, o arriesgarnos a problemas innecesarios, pero… ¿Qué ocurre cuando ese miedo nos persigue constantemente, cuando es precisamente el miedo lo que nos pone en peligro? Esta terrible sensación se encuentra presente a lo largo del comic y nos demostrará que el terror llega como menos te lo esperas.

Escrito por Maxwell Prince y dibujado por Martin Morazzo, Ice Cream man es una serie de terror bastante interesante, la cual nos presenta a un misterioso personaje que es en realidad una entidad sobrenatural que le gusta alimentarse del terror (y humanos), para lo cual decide tomar la forma de un amable vendedor de helados que recorre las calles llevando la felicidad a todos en su camión.

Los números nos presentan a distintos personajes los cuales debido a x o y situación, se encuentran con nuestro heladero. Las historias son contadas desde dos puntos de vista distintos: el del personaje en turno y el de la criatura, llegando a converger ambas narraciones en determinado momento para mostrar un climax, el como todo se entrelaza y que no es algo aleatorio del autor.

Este número se centra en Bill, quien va a suicidarse lanzándose desde lo alto del edificio en donde trabaja, sin embargo, su letal descenso será todo un viaje pues conforme va cayendo por los diferentes pisos, distintas preguntas y reflexiones van surgiendo en su cabeza acerca de su final y cómo es que terminará todo.

 

En una de esas vistas rápidas a los pisos, logra vislumbrar a Verónica, su compañera de trabajo, la cual al entrar a una sala de juntas se encuentra con una grotesca escena de un buitre devorando los sesos de sus jefes, ella sale aterrorizada del lugar y se encuentra con un camino lleno de terror y surrealismo mientras intenta llegar a la planta baja para escapar de la muerte.

La narración es interesante, combinando y cambiando constantemente entre ambas perspectivas, siendo la de Bill la principal. Resalta la dualidad presentada en este número: por un lado tenemos dos escapes, uno del edificio y otro de la vida, ambos van ocurriendo simultáneamente a manera de descenso; la vida es un elemento principal pues mientras un personaje busca acabar con ella, el otro busca conservarla a toda costa.

El dibujo es un punto a resaltar pues las ilustraciones acerca de las surrealistas criaturas que vamos encontrando plasman a la perfección todo lo que va ocurriendo en tan tétrico lugar, las expresiones de los personajes, los escenarios y la iluminación son increíbles.

Ice Cream Man es sin duda una serie llena de misterios que plantea varias incógnitas con cada número, la historia se pone interesante y logra atraparte. Una recomendación para todos los amantes del misterio y el terror que buscan algo distinto dentro de la narrativa gráfica.