“Lo que sea que este escándolo de Watergate signifique, el pueblo americano no lo entiende y no le interesa”.

Cuatro decadas después de la revelación que sacudió a la cúpula política de Washington, aun quedan aspectos por contar. El público en general conoce lo mínimo sobre este pasaje histórico y justo ahora las nuevas generaciones descubren que la política no ha cambiado.

Liam Neeson (Krull, Excalibur) interpreta a un personaje imponente, al director adjunto del FBI, que queda momentaneamenta a cargo de la institucipon cuando el mítico Edgar Hoover muere, apenas unas semanas antes de los sucesos de Watergate. Felt es un hombre pulcro, fuerte, digno de respeto y confianza, cuyo primer movimiento inmediatamente despues de saber de la muerte de Hoover, es resguardar los archivos secretos que contenian todos los trapos sucios de la clase política estadunidense. Esta acción es la que permite a Felt mantenerse en su oficina a pesar de los intentos de la presidencia por tomar control del Buró. Así, sin proponerserlo, Felt se convierte en el artifice de la caida de Nixon y su circulo rojo.

La cinta dirigida por Peter Landesman, se mueve al mismo ritmo de sus anteriores trabajos (Concussion, Parkland), semi lenta y con mucho diálogo, llevando al espectador a unir los puntos de la trama. Nunca se exploran los detalles del tema sobre el cual gira la historia, sólo sabemos que es algo muy “gordo” y que el presidente y sus colaboradores más cercanos hacen todo lo que está a su alcance por encubrir el asunto. La acción transcurre principalmente en las oficinas del FBI, con algunos momentos en los cuale svemos a Felt y sus problemas familiares, los cuales le valdran tambien su propio juicio, pero es algo que se toca apenas en la película, dejándolo más como un epílogo.

No hay un gran misterio, tampoco revelaciones importantes. El nudo de la historia es como Felt se apega a sus principios y arriesgando una carrera de más de 30 años toma en sus manos el papel de informante, soplón terminan llamándole, en uno de los eventos mas importantes para el periodismo americano. Con una gran presión sobre sus hombros y la mira de la Casa Blanca, la CIA y el recien nombrado director interino del FBI, Neeson da una actuación más que convincente, su voz y su presencia transmiten perfectamente la clase de hombre que se requiere para llevar a cabo acciones como las que vemos. Esto es la caracteristica de el filme y al mismo tiempo su mayor debilidad, no estamos aunte un recuento de los hechos ampliamente conocidos, no somos testigos tampoco de la importancia de las decisiones de Felt, menos nos enteremos de las revelaciones que hizo y como se fue construyendo el caso. El director intenta presentarnos al hombre y su lucha interna, secreta por hacer lo que considera correcto, su enfrentamiento a los poderes que intentan acabar con el trabajo de toda su vida,  pero en el camino se queda corto. Se mencionan muchos nombres, pero no se profundiza en los personajes, Como siempre las notas al final de la película poco hacen por ayudar a quien se encuentra por primera vez ante este hecho histórico.

Mark Felt es efectivamente el hombre de derrumbó la Casa Blanca y su enfrentamiento ante una presidencia que movio todos sus hilos para colocar gente afin en las oficinas claves, removiendo obstaculos, comprando conciencias y minimizando los hechos y el trabajo de la prensa, es algo que sigue teniendo vigencia ante las similitudes que podemos ver no sólo en quien ocupa la máxima oficina de los Estados Unidos sino tambien al sur de la frontera.

En resumen una buena cinta, que pudo ser mucho más, pero que se rescata principalmente por el trabajo de su protagonista.