Película suiza que nos muestra de una forma poética el quinto y antepenúltimo enfrentamiento entre unos de los más grandes tenistas de todos los tiempos, el suizo Björn Borg y el norteamericano, John McEnroe.

La película la cual se centra en el torneo de Wimbledon de 1980, nos narra el proceso de Borg (interpretado por Sverrir Gudnason) y McEnroe (interpretado por Shia LaBeouf) desde su niñez hasta su madurez como atletas y personas, mostrando los baches, defectos y contrariedades que tuvieron que superar para ser lo que son.

Inicia con Björn mostrando su potencial y habilidades a una temprana edad pero recalcando un defecto de temperamento, el cual se le señalaba que si no lo controlaba, no llegaría a ningún lugar; así que el entrenador y ex-tenista suizo, Lennart Bergelin (interpretado por Stellan Skarsgård) se da a la tarea de mostrarlo al mundo y aprovechando ese defecto como una virtud, nunca antes vista.

Caso contrario al de John, el cuál como la mayoría de las veces su máxima inspiración, se convierte en su rival, al ser aficionado de Borg, incursiona al tenis. Teniendo unos padres perfeccionistas, sin aceptar una excusa, ningún error, McEnroe se sobresaturaba por ser el mejor en todo y para todo y el deporte es su salida, es algo a lo que puede llamar suyo. Estos flashbacks son mostrados en los momentos dónde nuestros protagonistas se encuentran conflictuados con su historia y lo que hay detrás de ella.

Pero la película no se atreve a ir más allá de eso y el punto al que busca llegar desde un principio es al confrontamiento entre ambos. La primer final de Wimbledon para McEnroe y la quinta para Borg, un duelo anticipado desde el inicio del torneo y que solo culminará con un solo ganador.

Es aquí en dónde la película llega a su clímax, incluso olvidas que son actores y experimentas la emoción, la tensión e incertidumbre que se vivió en uno de los mejores duelos de tenis en la historia, que sin conocer el legado de ambos, el deporte o lo que simboliza Wimbledon, te atrapa y en la conclusión de una manera casi poética y con una edición precisa te muestra los dos lados que en algún punto un competidor sufre: la victoria y la derrota.

Una película que si vas a ver sin ningún antecedente, te sorprenderá, teniendo una edición y sonorización estupenda y aún más destacando las interpretaciones quién a decir verdad y pese a todos sus conflictos, Shia LaBeouf otorga un buen trabajo así como el resto del elenco.