Dos fuerzas entan encaminandose a una colisión inminente y nadie puede predecir las consecuencias.

En este segundo número Jamie Lee Rotante comienza a colocar las piezas en el tablero y las dos historias se dirigien a un encuentro que promete ser impactante. Por un lado continuamos con la historia de la formación de las Vixens, Betty y Veronica buscan la ayuda de una veterana en las lides del pandillismo y siguiendo su consejo van reuniendo a las chicas que consideran más aptas para la misión. Algunas caras conocidas, alguna nueva, pero que ya se ha visto en el New Riverdale y un rostro desconocido que promete ser el as bajo la manga de este grupo de vengadoras. Mientras tanto, la otra narrativa nos sigue mostrando el futuro, o presente de la pandilla que esta escapando tanto de sus rivales como de sus conocidos y familiares, pero no por ello deja de hacer lo que es correcto y le da una lección a un descuidado malhechor.

Lo más interesante en este capítulo es ver la interacción entre las chicas, Verónica toma de inicio el rol de lider, pero no parecer que ese vaya a ser el caso por mucho tiempo. Betty aún mantiene sus ideas de chica buena, pero entiende que las cosas deben hacerse. Midge y Ethel no parecen material de pandilla, pero ahi estan dispuestas a unirse y tomar el toro por los cuernos, se acabaron las chicas timidas y retraidas. Toni es la que aparentemente esta mas preparada para enfrentar las rudezas de la carrerera y Evelyn no va a permitir que el resto de las chicas se aventuren sin ella. ¿Cual es la relación que existe entre ella y Veronica? Ese es otro punto que queda abierto y seguramente será fundamental en el desarrollo de la historia.

Lo que inició como una especie de juego, de aventura, de pronbto se tornará más serio y peligroso pues las chicas deberan encarar la consecuencias de su participación en los actos del primer número más rapido de lo que imaginaron.

Eva Cabrera nos entrega un trabajo mas detallado, los páneles ya no se sienten tan vación y los escenarios están más trabajados. Su dibujo se ve más suelto y se agradece que aún con su estilo secillo y un poco caricaturesco, le da personalidad propia a todas y cada una de las chicas, sus personajes se distinguen por sus rostros y no solo por sus atuendos y peinados. Los colores y el diseño de los vestuarios sigue siendo un punto fuerte, pues le permite a esta serie mantener su propia personalidad.

Aún cuando la serie lleva un ritmo semilente, bastantes cosas suceden en este número para mantener el interés del lector y esperar con deseos la próxima entrega.