Si lo que esperas ver es una secuencia de videos, canciones completas, detalles escabrosos, escenas morbosas…mejor no vayas.

Esta película es un homenaje al legado artístico de una de las bandas más influyentes en la música, cuyas canciones suenan todo el tiempo en la radio aún, con el frontman como eje principal, un hombre tan trascendental que a casi 3 décadas de su muerte protagoniza memes como parte intrínseca de la cultura pop universal.

Quizá por ello es que una de las cosas que más salta en cuanto la ves, es la diferencia entre el actor que encarna a Mercury y el que conocemos. Es bastante diferente. Puedes también notar esas diferencias en Brian May. Pero claro, ambos son la cara más pública.

El baterista pasa, aunque comparándolo, encuentras las diferencias. Deacon es igualito. Sin embargo, destaca como algo valioso que aunque los mires interpretando, caracterizados, no hubo una tendencia a maquillarlos para hacerlos iguales. Puede que por momentos se antoje paródica, pero nunca es grotesca.

Porque, punto aparte, puedes ver lo estudiados que los actores tienen al grupo: los gestos, los movimientos, la voz de Malek que pudiera hacerte pensar que usaron audios originales hasta que vas a YouTube. Esto puede notarse en la dedicación que pusieron en replicar los distintos momentos sobre el escenario, sobre todo el Live Aid, donde volvieron a llenar el estadio llenándolo de gente con moda ochentera, que compensa la sensación de coitus interruptus de toda la pedacería musical que se distribuye a lo largo de la cinta, reproduciendo la mayoría de los grandes e hiperconocidos éxitos de Queen, al reproducir los 20 minutos de concierto.

Una película acerca de un hombre que, confiando en su talento, gozando de su buena estrella, va escalando en la industria musical, enfrentando su lado más salvaje; cuando la música se difundía de manera diferente y los grupos tenían la oportunidad de volverse monstruos…que, en el caso de Mercury terminaron por devorarlo al dejarse llevar (presa de su ingenuidad y un conveniente villano) y alejarse de su familia.

Mercury llena la pantalla como un artista, excéntrico y pletórico en toda su vida, no como las estrellas de reality que provocan risa o aburrimiento.

Puede que vayas a recordar lo que durante años has leído acerca de él en entrevistas, o puede que vayas a conocer la historia desconocida y más profunda de un cantante que se ha esterotipado simplemente como un “gay”. Tal vez te falte escuchar las canciones menos conocidas de los discos, tal vez escuches versiones distintas a lo que oíste en los álbumes.

No vas a ver lo que esperabas ver…porque Mercury no era algo que esperases ver, no era algo que esperases oír, y viene una vez más a deslumbrarnos con su presencia.