Creado por los hermanos Chad y Jared Moldenhauer y con animaciones de Jake Clark; con una primicia simple y jugabilidad de igual modo, Cuphead y Mugman nos llevan de la mano a su universo ambientado en las animaciones de los años 30 donde tiene como misión cobrar las almas de los deudores al Diablo, esto debido a que en un momento de avaricia, nuestros protagonistas apuestan sus almas y encuentra esto como última salida.

Musicalizado con Jazz y con una estética y colores que rinden tributo a las animaciones que veíamos de niños, Cuphead no demuestra un juego hecho con amor que cuida gráficos pero a la vez también su historia y la cimienta por los sacrificios que vieron sus desarrolladores para poder lanzarlo.

Con trazos hechos desde cero para poder lograr la perfecta sincronía juego/animación a 24 cuadros es como si Contra y las animaciones de los 30 hubieran tenido un hijo.

 

Un juego que marcar este año debido a lo sencillo que es y eso lo lleva a ser aún más grande, en definitiva una experiencia que chicos y grandes deben vivir.