La enorme ventaja de manejar a Medieval Spawn o a Witchblade es que puedes utilizar a cualquier personaje portando el manto y no debes ceñirte al canon oficial, ya que es un hecho histórico que muchas personas han sido parte de ambas sagas, tal y como sucede en este caso, donde dos desconocidos se vuelven los protagonistas de la historia.

Ambos personajes surgieron en la década de los 90s y lideraron las ventas de comics de la época con su propuesta visualmente atractiva y violencia gráfica característica de Image comics, Medieval Spawn, les recuerdo, es un personaje de la edad media, muerto, unido a un demonio de naturaleza simbiótica creado por Malebolgia, con el objetivo a largo plazo de encontrar un comandante perfecto para las tropas del infierno que enfrentará a las tropas del cielo en el próximo Armagedón, a lo largo de la historia han habido muchos Hellspawn, todos preparados para ser los generales del ejército infernal, algo interesante es que el personaje fue creado por Neil Gaiman (Sandman, Coraline, 1602) y Todd McFarlane y tuvieron un largo y desgastante pleito legal por los derechos, quedándose, al final, con un 50% de los derechos, cada uno, por ello es que hemos visto muy poco de Medieval Spawn en los últimos años.

Witchblade, por otro lado, es un artefacto mágico y sobrenatural, sensible, “inteligente” y con gran poder de protección y destrucción. El arma ha pasado por las manos de diversas mujeres a través de la historia como Sara Pezzini, Danielle Baptiste, Cleopatra o Juana de Arco según el comic.

Esta entrega recopila la miniserie Medieval Spawn / Witchblade 1-4 publicada de mayo a agosto de 2018, escrita por Brian Holguin (Aria, Spawn, Kiss: Psycho Circus) y Brian Haberlin (co-creador de Witchblade, Aria, Spawn), dibujada por el mismo Haberlin y coloreada magistralmente por Geirrod Van Dike (Spawn, Faster than ligth), como podemos ver, el equipo conoce perfectamente a los personajes y lo demuestra imbuyendo a los protagonistas con la esencia del personaje.

La historia comienza muy predecible, con elementos esperados y conocidos, trama que se sitúa en la Europa medieval, por un lado vemos a pobladores de un pueblo desolado enfrentarse, sin esperanzas, a seres de ultratumba que asolan la región y que son auxiliados por un Medieval Spawn que parece ser el rey perdido que regresa para auxiliar a su pueblo, por otro lado, vemos a una niña predestinada por su linaje de sangre a ser la nueva portadora de la Witchblade y es ayudada por un misterioso miembro de una orden de guerreros itinerantes que buscan combatir el mal, además de una reina malvada que desde el comienzo de la historia se muestra poderosa, pero estereotípica.

La acción es trepidante, con ambos personajes construyendo su camino para enfrentar a la reina y a sus esbirros, se agradece que nos eviten al máximo el fanservice del enfrentamiento inicial, desgastante y predecible de los protagonistas, la historia de Medieval Spawn tiene un gran giro argumental, tras la develación de su encuentro con Malebolgia y su relación con la reina, aunque el final deja muchas interrogantes, un mal sabor de boca respecto a la conclusión del enfrentamiento final y la aparición de dos personajes de los que no se indica gran cosa.

No es una gran historia, es predecible, pero de alguna manera se disfruta, como mencioné previamente, se agradece el respeto a la naturaleza de ambos personajes, no es necesario conocer gran cosa de los mismos para entender la historia, aunque, por supuesto, está dirigido a los seguidores de ambos y ayuda mucho conocer los antecedentes de los mismos, el dibujo es bueno, pero Van Dyke se luce con la paleta de colores, enfocándose en las tonalidades ocres y rojas, es visualmente muy atractivo.

No será un indispensable en la saga de los personajes, pero es una buena miniserie y la edición contiene una galería de portadas, variantes y piezas promocionales que se disfrutan mucho.