Martha Washington es la protagonista juvenil de la serie homónima enmarcada en un futuro distópico de Frank Miller, donde las corporaciones dirigen a un país dividido, en una guerra permanente, sin libertades individuales y cuyos números fueron publicados por Dark Horse hace algunos años.

Desde “Give me liberty” el arco previo, conocimos a Martha Washington, una joven afroamericana de 19 años, marginada, que al no tener muchas opciones de une al ejército y se ve en medio de muchas peleas, tanto en el campo de batalla como al interior de la organización, ya que se da cuenta que sus jefes son unos malnacidos que solo buscan su beneficio a costa de las vidas de los demás y que esto se refleja hasta en la cúpula política del país. Martha es un personaje femenino de gran fortaleza que se une a otros protagonistas de su sexo que han venido a aportar mucho al mundo de los comics, como Wonder Woman, Ripley, Storm, Eve, entre otras.

En este segundo arco vemos una Martha frustrada, ya que todo el armamento que le dan es prácticamente inservible, tras una misión fallida, en la cual casi muere, es reanimada por un enemigo de Martha al que creía muerto y que es una figura prominente en el ejército, Martha es reasignada a Harmony, una fortaleza flotante, un satélite gigante anclado, producto del genio del profesor Daumier, quien ha desaparecido y solo la habilidad del ingeniero en jefe Coogan la mantiene en funcionamiento, Harmony es atacada y Martha persigue a los atacantes, los “fantasmas”, un grupo rival que se ha encargado de sabotear a la Pax (el ejército de Martha).

Martha encuentra a los fantasmas y se da cuenta de lo que intentan hacer, lo que es diametralmente opuesto a lo que Martha ha conocido hasta ahora, para ella es una confrontación ideológica con todas sus creencias, algo a lo que se aferra al presentarle una oportunidad real de cambiar las cosas, además que encuentra a los pocos seres queridos que tiene.

Éste es uno de los trabajos más políticos de Frank Miller, donde canaliza sus temores del futuro, tanto de la sociedad estadounidense como del mundo, un futuro distópico que ya habíamos vislumbrado desde The Dark Knight Returns, pero que en esta obra es mucho más detallado, con guerras interminables, manipulación mediática, lucha por el poder, drogas, avances tecnológicos focalizados y que no llegan a la población en general, mutantes emanados de la radiación de las guerras nucleares, incluso en el epilogo Frank menciona que su visión distópica del futuro se basa en la obra “La rebelión de Atlas” de Any Rand, que prefirió enfocarse en los temas de competencia e incompetencia, valor y cobardía y que sitúa el destino de la humanidad en manos de individuos con fortalezas y elecciones propias sobre el bien y el mal.

El dibujo de Dave Gibbons es bueno, como siempre, dinámico y preciso, aunque se nota el paso del tiempo sobre todo en el coloreado, el cual se ve muy pálido comparado con las obras actuales gracias al avance de la tecnología, algo a resaltar es la comparación que hace Gibbons de trabajar con Miller y con Alan Moore.

Una excelente obra, pero inferior a su predecesora, donde la descripción de este microverso era excelente y que se extraña en esta, donde solo lo vemos superficialmente, lo que podría hacerla complicada para un nuevo lector que no haya comenzado con “Give me Liberty”.

Una gran obra.