El equipo creativo nominado al Eisner regresa al mundo de los comics con Man-eaters, un comic que nos presenta a Maude, una chica de 12 años, abiertamente feminista, que vive sola con su padre divorciado, un detective de homicidios, en un mundo donde una mutación de la Toxoplasmosis (enfermedad parasitaria que puede causar infecciones leves y asintomáticas, así como infecciones mortales, se transmite desde los animales a los seres humanos a través de diferentes vías de contagio, siendo los transmisores definitivos el gato y otras seis especies de felinos) convierte a las chicas al llegar a su menstruación en feroces gatos salvajes capaces de asesinar personas, esto se convierte en un problema de salud pública y el gobierno decide intervenir suministrando hormonas a través del agua potable para detener la ovulación de las niñas.

Para este proyecto se reencuentran Chelsea Cain como creadora/escritora y Kate Niemczyk en los dibujos y tintas, que anteriormente trabajaron en Mockingbird de Marvel y durante ocho números se hicieron famosas por su agenda abiertamente feminista, al grado de enfrentarse a los tradicionales “trolls” cibernéticos que atacan cualquier cosa o persona y que obligaron a Cain a cerrar sus redes sociales ante la magnitud del acoso.

Man-eaters es aún más extremo que Mockingbird y Cain nos describe todo a través de los ojos de Maude, la protagonista, quien, desde el principio, nos muestra su filiación feminista por medio del personaje de su invención, Tampon Woman que lucha contra Mr. Misogyny, además de utilizar como metáfora, apenas velada, la maldición de la menstruación y la adolescencia para las niñas y cómo para la sociedad patriarcal trata o le gustaría tratar, esa transformación de niña a mujer.

Este comic es muy personal para Cain, ha puesto demasiado de ella en él, el personaje adolecente Maude está abiertamente influenciado en su hija, además Cain, junto con Lia Miternique fundaron la compañía productora “Ministerio de problemas” cuyo primer desarrollo es este cómic, además que están trabajando para llevar Man-eaters a la televisión.

El dibujo de Kate Niemczyk es muy bueno, capaz de modificar el estilo para cada ambiente, esto reforzado con los colores y las sombras, el argumento es sólido e interesante, el comic esta aderezado con “folletos” acerca de la amenaza de los “grandes gatos”.

Más allá del enfoque feminista, es una buena historia que apenas comienza, se las recomiendo y yo estaré esperando el siguiente número.