Si te dijera «caricaturas para adultos», quizá en este momento lo que te vendría más rápido en mente es Rick&Morty, tal vez Bojack Horseman…hace unos años tal vez habría sido Daria, Beavis& Butthead, Ren&Stimpy y algo más atrás, los Simpsons. Pero vámonos más atrás, unas décadas más atrás: Hannah Barbera tenía un par de series protagonizadas por adultos cuarentones, casados, con hijos, y metidos en empleos mediocres, uno de ellos en el pasado y otro en el futuro. Por supuesto, los Supersónicos y los Picapiedra.
Si bien en muchas otras series veíamos los temas adultos caricaturizados, Pedro y Súper eran dos hombres gorditos que buscaban sacar a su familia adelante y disfrutar de ratos de tranquilidad. Incluso hicieron crossovers. Si el universo Ultimate pudo tomar a toda una mitología y modernizar a los héroes sin necesidad de explicar nada, ¿por qué no habría de hacerlo Hannah Barbera?
Tenemos pues, un clásico revivido: los Picapiedra, puestos en un contexto de reflejar mordazmente toda la sociedad con sus grandes males, en la edad de piedra: el mero absurdo de esa premisa sirve lo mismo para un humor sencillo que para la ironía fina. La sociedad de los Picapiedra apenas está empezando, todo es nuevo, todo es excitante, y por lo mismo todo puede ser más fácilmente desechado y los aspectos ridículos e innecesarios de todo pueden aflorar más fácilmente. Por tanto, a través de Pedro, Vilma, Pablo y Bety, nos asestan brutales ramalazos de verdad que, ante la ridiculez absurda de nuestro entramado social, no queda más que soltar la carcajada…los Picapiedra, más humanos, más cercanos, acaban por hacernos sentir identificados, al exponerse a sí mismos, nos exponen y nos hacen reflexionar.
Un gran refresh a una serie clásica, con todos los elementos que ya conocemos, en un tratamiento actual. Bastante recomendable.