Después de haberla visto en un vestido hecho a base de bisteces, con pelucas y zapatos extravagantes o dentro de la serie “American Horror Story”, seguro muchos esperábamos que su documental en Netflix fuera mucho más relevante.  Ahora me estoy preguntando “¿Por qué lo hiciste, Laura?” Dicen por ahí que la curiosidad mató al gato y bueno, en esta ocasión el gato fui yo. La verdad es que esperaba ver cosas mucho más relevantes y entretenidas que lo que vi.

Debo aclarar que no, en ningún momento de la vida he sido fan de la cantante aunque puedo reconocer el talento que tiene. Tampoco me disgusta lo que hace, algunas de sus canciones pueden entrar en mi lista de reproducción. Y como ha sido tendencia en los últimos años, los documentales que tratan de “humanizar” a las cantantes más extrovertidas, “Gaga: Five foot two” es justamente eso.

Dentro de este documental podemos ver a Gaga cálida, natural, en ambientes familiares e incluso, dentro de su casa. También podemos ver la relación que tiene con algunos de sus productores y la parte más importante, una Lady que sufre de problemas en la salud y que le generan dolores terribles y espasmos por todo el cuerpo. Para ser verdad, me pareció un documental bastante falso… en ningún momento vemos drogas o alcohol y no es ningún estereotipo pero, ¿en serio? Yo no le creo nada.

Pero ok, no todo es malo. Debo reconocer una cosa rescatable dentro de estos 100 minutos. Me gusta la forma en la que habla y refleja su edad. Quizá haber cumplido treinta y haber llegado al tercer piso no estuvo tan mal, ahora tenemos una Gaga más madura que sabe comportarse en sociedad. Ella misma menciona que ya no necesita ponerse todo aquello con lo que estábamos acostumbrados a verla. Seguramente esto es algo por lo que todos pasamos o vamos a pasar. Me gusta la madurez.

Y claro, no podíamos tener un documental de Lady Gaga sin mencionar su show de medio tiempo durante el Super Bowl. Dentro de los últimos minutos del documental vemos desde su traslado al estadio como el momento en donde atraviesa el campo para comenzar el espectáculo. La última escena del documental es interesante y desde mi perspectiva un poco ambigua. Desde un plano en contrapicada, vemos como los pies de Gaga comienzan a elevarse, esto porque aquellos que vimos su espectáculo durante el juego hemos de recordar que su aparición la hizo en el aire colgada de unos arneses.

Y bueno, yo insisto en que Lady Gaga nos quedó a deber y mucho. Después de todo el dinero que debió haber invertido en producir este trabajo, al menos hubiera puesto más empeño en el guión y la idea creativa. En conclusión, me parece que quería comerse el mundo con su “documental”, sin que sus fans se enojen, creo que es un trabajo bastante presuntuoso. Si se están preguntando si lo puedo recomendar, la verdad es que no, mejor recorran el catálogo de Netflix o vean películas por segunda o tercera vez. Créanme. No se dejen engañar y tampoco dejen que la curiosidad los invada.

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