La fe. La fe da aliento, la fe salva, da esperanza, ilumina y fortalece. Pero en el nombre de la fe se ha estafado, engañado, se ha usado para obtener dinero, poder y hasta cometer abusos sexuales. La fe ha curado, pero también ha matado. Con esto en mente, una joven reportera viaja a la inhóspita Europa, concretamente a Rumanía, para investigar un caso donde una monja muere durante un exorcismo.


Rumanía, tierra de Drácula y de gitanos, se convierte en escenario de algo que parecería insólito en la era de las apps; sin embargo, se siguen practicando sientos de exorcismos alrededor del mundo por distintas religiones y cultos. Se sabe ahora que muchas de las que antes se consideraba posesiones demoníacas, eran enfermedades mentales, lo mismo que muchas de la visiones de los santos eclesiásticos. Al enterarse de este caso, donde una monja murió, la protagonista se lanza a averiguar la verdad…sin embargo, es una novata con un punto de vista poco parcial y sus investigaciones resultan bastante mal: en un país lejano, en una población rural, llega a cuestionar acerca de una muerte sin nada de tacto y en franca afrenta a la religión…sin embargo, y a pesar de su falta de pericia, apoyada en su arrojo, la reportera va abriéndose paso a los lugares y la gente correcta: los familiares de la monja muerta, el padre más dispuesto a guiarla en su reportaje y su fe…
Sin embargo, cuando comienza a resolver el rompecabezas policíaco, tropieza con el inexplicable mundo espiritual. Las voces lejanas, las presencias repentinas, el poder de la fe…lo divino y lo demoníaco. Aunque quiera huir, pronto descubrirá que está mas involucrada de lo que creía, y abrió las puertas del infierno para encontrarse de frente con aquello en lo que no creía.


La Crucifixión es un filme que constantemente recuerda las producciones para tv de los 90 por su iluminación y algunos efectos que cojean un poco; y durante la primera mitad parece ser más un thriller policíaco que cualquier otra cosa…hasta que comienzan los sustos. La ambientación mantiene la tensión, aprovecha algunos elementos obvios, suelta pistas que mantienen el misterio, y presenta una buena confrontación entre el bien y el mal. Aunque un poco corta, no se extiende y por lo tanto no abusa de ningún recurso. Bastante recomendable para quien guste de pasar sobresaltos.