No pueden culparme, nací en 1978, el año en el que se estrenó Superman de Richard Donner, la película estelarizada por Christopher Reeve fue todo un éxito y tuvo tres secuelas más hasta Superman IV que se estrenó en 1987. El hombre de acero siempre ha sido mi super héroe favorito y con justa razón, el último hijo de krypton representa a la verdad y la justicia donde quiera que veas su símbolo alrededor del mundo.

Justice League se trata sobre Superman pero también se trata del mundo en el que vivimos, un mundo sin esperanza donde todo sale mal porque así es como se supone que debe de salir y a eso estamos acostumbrados, un mundo que vive en constante miedo en donde los malos siempre ganan. Cuando por fin Superman regresa de la muerte, porque no creían que se iba a quedar muerto ¿Verdad?, recupera por fin el brillo que había perdido desde que Zack Snyder tomó las riendas del proyecto en 2013.

Lejos están los días de la obscuridad en las cintas de DC, en esta película todos brillan, tal vez por la mano de Joss Whedon, o no, tal vez nunca lo sabremos, pero lo que es cierto es que Wonder Woman, Flash, Aquaman, Cyborg y hasta Batman hacen chistes y se divierten durante toda la cinta. Incluso Batman se ríe (o por lo menos sonrie) cosa que no habíamos imaginado que podía suceder desde los días de Adam West.

Queda claro que los personajes de DC Comics no son como los de Marvel (gracias a Dios!). Los vengadores eran un monton de heroes de serie B de los cuales nadie quiso comprar sus derechos por lo mismo, cuando Marvel estuvo en bancarota rápidamente se vendieron los derechos cinematográficos de personajes como Ghost Rider, Punisher, Blade, Hulk, Los 4 Fantásticos, Los X-Men, Daredevil y Spider-Man por mencionar algunos que si llegaron a la pantalla grande, otros sólo se quedaron en el tintero. Pero nadie quiso a los avengers.

Marvel supo hacer dinero enfocándose en el público que mejor vende parafernalia: los niños. El Capitán América, Iron Man, Thor, Hulk, la Avispa y el Hombre Hormiga fueron los héroes mejor conocidos como los vengadores en los cómics y de los cuales la compañía se agarró fuertemente con tal de formar ese universo cinematográfico el cual Joss Whedon supo cohesionar en un equipo como ya lo había hecho anteriormente con Firefly, Buffy, Angel y hasta con los X-Men de los cuales escribió una de mis historias favoritas bajo el sobrenombre Astonishing X-Men.

¿Pero a donde voy con todo esto? Voy a que la Liga de la Justicia no se parece en nada a los Vengadores, la liga de la justicia son básicamente dioses salvando al mundo peleando contra seres tan poderosos que aplastarían a los vengadores originales con una mano. No por nada estamos hablando de los héroes más famosos y poderosos de los cómics (si, Cyborg esta ahi solo por ser políticamente correctos).

Sin embargo me aburrí terriblemente con Wonder Woman, su actitud “inocente” y la figura delgada de Gadot que en mi mente es mas similar a la de Donna Troy que a la de Diana de Themyscira remató en un mal lugar cuando al final de su cinta en solitario menciona que al final de todo lo vivido se da cuenta que “todo se trata del amor”. ¡Puaj!

Esta vez no tuve problemas con la historia, me pareció muy sencilla y directa, lo cual me gustó bastante. La trama crece y se desarrolla en el entendido que ya teníamos de que viene una invasión al mundo y ya. Hay que detenerla. El CGI no me pareció tan malo como me lo platicaron, ni siquiera me dio bronca el famoso “bigote de Superman”. Ver en el escenario a Diana y Clark agarrandose a madrazos fue casi tan increíble como lo hubiera sido para mi dándose el famoso beso del Justice League #12 de los nuevos 52.

Por un momento pude ser niño, no criticar ni comparar, seguir la historia fácilmente, disfrutar de todos los personajes incluídos el Flash que se comporta como Impulse y el Aquaman, que más bien parece su papá borracho y golpeador, que el rubio Rey de Atlantis al cual los cómics nos tienen acostumbrado. Por un momento fuí feliz de verlos pelear, divertirse, reír, ser un equipo y poder ver ese momento, glorioso, cuando la “S” de Superman brilla dándonos esperanza de un futuro mejor donde el mal tiene alguien que le haga frente.

No es profunda, tal vez ni es épica ni va a ganar ningún Oscar pero La Liga de la Justicia es la película que nuestro pequeño interior se merecía hace mucho tiempo y como debe ser deja la puerta abierta para que sigan habiendo más y más historias de las cuales como ya sabemos de antemano, los cómics nos pueden seguir proveyendo por los siglos de los siglos. Que vivan los nuevos y los viejos dioses, no podemos esperar para ver que más nos depara el futuro de ésta nueva época de oro de los super héroes en la pantalla grande.