Si algo tuvo la década de los 80, fue una revolución en la mercadotecnia y la animación, que hizo las delicias de grandes y chicos.

Vienen spoilers sobre este cómic. Sigue leyendo si te gustan esas cosas.

Rainbow Brite fue uno de esos casos. Originalmente uno de los personajes favoritos de tarjetas de felicitación, como el caso de los Care Bears, o de Strawberry Shortcake, la guardiana del arcoiris tuvo un boom mediático que incluso opacó a los anteriores. Podías hallar muñecos de ella y sus extraños y bonachones acompañantes tipo nube en todas las jugueterías.

Tal fue su popularidad que incluso, la animación homónima fue varias veces puesta en varios top 10 de animación de la época, y muchas personas adultas (incluyendo a quien escribe este artículo) disfrutamos levantarnos los sábados por la mañana a ver las aventuras de esta peque, su caballo blanco parlante, niños que estaban vestidos con un color predominante y villanos incompetentes, pero amigables.

Dynamite se hizo de los derechos del personaje para su adaptación a cómic, y hoy está a la venta en las tiendas de cómics de todo Estados Unidos. Lo interesante de esta revista es que, para empezar, el mensaje de amistad bonachona de esos años (exagerada a lo sumo), no se halla en esta adaptación. Con un público infantil y juvenil totalmente diferente, el uso de los juegos de rol entre dos amigas es lo que abre la aventura hacia un mundo mágico que requiere de Wisp, una adolescente con una imaginación enorme, quien junto a su amiga Willow, juegan a ser protagonistas en un mundo de acero y hechicería. Pero cuando el juego se convierte en una realidad, Wisp es llevada a un mundo donde se le necesita, y la aventura apenas y va empezando.

Un origen que no fue presentado, ni en la serie de los 80 o en su película propia, para Rainbow Brite también se ve en este cómic, y su premisa no es diferente a otras historias de fantasía que van por el estilo, pero es llamativo y actual, sobre todo en una época donde la niña promedio, si bien acepta a la figura de la princesa como un ideal, es mucho más atractiva la idea de que una protagonista pude ponerse al nivel de un personaje que, si hubiese sido presentado en aquellos años, era exclusivo para el niño. Un toque de humor, personajes bien trabajados sin necesidad de imponerle al lector de cualquier género un prototipo o modelo a seguir exclusivo de, le brinda una frescura a este primer ejemplar.

Estamos deseando leer la segunda entrega, pero esta historieta pinta para ser de las favoritas de tu hogar, más si tienes hermanas menores o hijas a las cuales presentarles un mundo diferente al de los superhéroes o lo filosófico y profundo. No es una gran obra de arte, pero si una propuesta que puede hacer que el cómic de fantasía encuentre nuevos lectores de todas las edades.

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