STRANGER THINGS es una serie reciente, que ha ganado popularidad desde el año pasado. Un thriller maravilloso de cosas sobrenaturales en un pequeño pueblo rural norteamericano, la historia que se centra en la desaparición de uno de los niños de la comunidad logró generar una sólida base de fans desde la semana en que fue estrenada en el mayor canal de streaming de la Unión Americana y también a nivel internacional.

La Mole Comic-Con uno de los eventos de este estilo que se celebran en México, se había enorgullecido en traer a Millie Bobby Brown, una de las actrices más jóvenes de Estados Unidos, e intérprete de uno de los personajes centrales de la serie a firmar autógrafos y tomarse fotos con los miles de cientos de fans que, como dijimos atrás, la serie donde participa ha logrado captar.

El pueblo mexicano… pues… que difícil. Pero a lo que voy… Millie Bobby Brown supo lo que es el México Bronco… o al menos logró entender una de las cosas más tristes del país: el fandom brutal e insidioso que puede llegar a haber entre quienes van más allá de ver que la industria del entretenimiento es solo una industria y no un generador total e inhumano de muchachas que pueden ser estigmatizadas de muchas formas.

Cuando La Mole publicó en redes sociales que esta prometedora actriz de 13 primaveras sería su invitada de lujo y que cobraría ciertas cantidades tanto por fotografía como por autógrafo, las redes sociales se encendieron. Hubo quienes solo expresaron su malestar ante la cantidad que Millie cobraría por ambas cosas; luego, hubo quienes acusaron a La Mole de querer lucrar de manera más grave, centrándose en que los organizadores siempre han hecho lo que ellos querían, y que no les sorprendía en lo más mínimo que esta comic-con quisiera sacar una tajada mayor del pastel.

Pero después vinieron los comentarios mordaces y soeces acerca de esto, comparando los precios que la misma actriz solicitó a la comic-con con los servicios sexuales que hacen una sexoservidora o un gigoló, y burlándose de la situación con connotaciones sexuales y fuera de lugar en base a la presencia de una persona que aún sigue siendo un infante, a pesar de la edad que tiene.

Millie escribió a través de las redes sociales que cancelaba su participación en La Mole, y su visita a México, esto debido (de acuerdo a su cuenta de Twitter) al ambiente que se vive en el país debido a los recientes sismos que lo han golpeado. Para muchos, esta razón no fue suficiente, y las conclusiones de la gente se basan, en su mayoría, en los comentarios de carácter sexual y misógino que muchos cibernautas pusieron en las cuentas de redes de La Mole, quien también respondió diciendo que frases y palabras expresadas en ellas, atentaban contra la integridad moral y protección que se le debería brindar no en sí a la actriz, sino a la niña que es ella.

Este caso nos hace pensar en que tan aptos somos en nuestro país de albergar convenciones de esta faceta de la cultura popular tan activa en estos días. La libertad de expresión que existe en las redes sociales, que es la mayor parte de las veces anónima, es un escudo perfecto para acciones de este tipo. El anonimato que se da en ellas, o el simple hecho de llevar lo que expresamos a la pantalla, implica una responsabilidad tanto moral como de acción que muchas veces nos sobrepasa.  Para muchos, es sencillo escudarse tras un teclado y pantalla, y decir a diestra y siniestra lo que expresa, sabiendo que en ellas no hay un límite hacia lo que se dice más que el que uno e impone. Y eso da la pauta a un libertinaje tan enorme que termina dando entrada a este tipo de acciones.

Como seguidores de un personaje, ciertamente le tomamos el cariño y admiración que este nos representa. Desafortunadamente, el que de pronto nos hallemos en un punto donde creemos que la razón única es solo de nosotros, es lo que termina pervirtiendo el mensaje que queremos dar, o solo saca a la luz lo que guardamos muy en el fondo y que no podemos decir frente a las personas que nos rodean. Ya sea que estos personajes nos inspiren o no, debemos tomar en cuenta que son seres ficticios, y no por esa fama que le damos, los actores o actrices reales deban cargar con las cosas que hacemos o decimos.

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