Debo admitirlo… cuando supe que dentro de los personajes de la Hanna-Barbera se encontraban contemplados los Jetsons (Los Supersónicos para los cuates) para ser adaptados, de nueva cuenta al cómic (en los 50-60 que fueron sensación televisiva se les hizo su adaptación, como suele pasar con los medios de comunicación) por parte de DC Comics, dije Quiero leerlo. A que va a ser divertido. Desgraciadamente, me callaron la boca, pero no como me hubiese gustado que lo hicieran.

The Jetsons #1, la primera parte de una historia en 6 números, está MUY LEJOS de ser lo sensacional que vimos en el one-shot que leímos meses atrás, el cual culminó con la mamá de Súper siendo transferida a Robotina. En este ejemplar, la historia es sencilla: el final del mundo viene cerca, y Ultra lo descubre. Y mientras que Cometín viaja a lo que queda de la Tierra, sumergida bajo las aguas, y Lucero hace las cosas que una adolescente suele hacer. Súper sigue siendo negreado por el Sr. Júpiter (también conocido como el Sr. Espacial para algunas personas), y tiene pláticas existenciales con Robotina (o mamá, para ser precisos).

La historia nada tiene de cómica (al menos en los one-shot de repente leías algún chiste escondido o te reías de las situaciones que pasaban), aunque sí se nota seria, pero sin algo que realmente aporte significancia alguna fuera del descubrimiento de Ultra hacia una especie de consejo muy parecido a los que vemos en las películas que representan a la NASA. Lo que sí, es que de pronto se hallan con un misterio o dos, pero nada fuera de lo común.

Al punto de vista de un servidor, no es un cómic que se recomiende, pero si eres fan de hueso colorado de los Supersónicos, esperemos que la historia de repente tenga tintes de la película de 1990, donde una premisa similar toma lugar, siendo el Sr. Júpiter culpable de la casi erradicación de una raza de seres que parecen osos de peluche al colocar una filial de Engranes Júpiter y colocar al incompetente, aunque noble Súper de vicepresidente. Quizá uno de los últimos logros de películas animadas de la entonces decadente Hanna-Barbera previa a la etapa de World Premiere Toons que levantó a la marca en un último intento por sobrevivir gracias a la transmisión de cortos que nos trajeron a personajes amados como las Chicas Superpoderosas, Johnny Bravo, Coraje el Perro Cobarde El Laboratorio de Dexter dentro de la programación más primitiva del entonces novedoso Cartoon Network.

Esperemos el segundo número me calle la boca como se debe y que me permita disfrutar de la esencia de los Supersónicos como se debe.

Sigue con más en Capital Cómic.