Después de un tiempo de pasar desapercibido sin pena ni gloria dentro de los New 52 y Rebirth, finalmente el escritor Andrew Constant nos presenta esta miniserie dedicada al demonio Etrigan y sin duda la espera valió completamente la pena.

The demon trae de vuelta elementos clásicos de la mitología del personaje, así como algunos viejos conocidos de aquel sector mágico del universo DC. Ofreciéndonos una historia de acción, misterio y terror bastante interesante que, ilustrado por Brad Walker, nos ofrece un número frenético en el que el ritmo de la narración es constante, entretenido y la acción no se detiene para nuestro anti héroe.

La historia comienza presentándonos a Jason Blood teniendo una pesadilla que lo lleva a reflexionar acerca de sus últimos años, en los cuales ha decidido no liberar de nuevo a Etrigan, sin embargo para su sorpresa aparece ante el espejo para dejar en claro que aunque el lo niegue, el demonio seguirá formando parte de él.

La aparición de una chica llamada Alicia (la cual estaba presente en el sueño de Jason pidiéndole ayuda) y su caótico destino parece estar ligado a Etrigan, pues una accidente/ataque nuclear provocado en apariencia por el gobierno, causará  estragos en Death Valley (los cuales están aderezados con sucesos sobrenaturales),  obligará a Jason Blood trabajar con Etrigan de nuevo.

Por otra parte vemos el regreso de otro personaje Madame Xanadu, la cual parece jugará un papel importante como aliada de Etrigan pues el villano no es otro que Lucifer Morningstar quien viene a destrozar el mundo y obligará a Jason Blood a liberar a Etrigan una vez más.

Constant muestra de muy buena manera el conflicto interno entre Jason Blood y Etrigan, los cuales no están muy de acuerdo en como vivir esa vida que llevan, sin embargo deberán trabajar juntos para poder sobrevivir a sus enemigos. Los personajes son bien introducidos y te dejan con ganas de saber que es lo que va a ocurrir, pues nada sucede al azar.

Un demonio muy interesante
Con mucha acción y combate
Una serie que vale la pena seguir
Y sin duda no te vas a arrepentir