Nostalgia, sorpresa e intriga, un torbellino de ideas tengo en mi mente al terminar de leer Ruff and Reddy de Howard Chaykin, una interesante historia que involucra a dos personajes clásicos de Hannah Barbera, los cuales bajo los magníficos trazos de Mac Rey nos presentan un giro de tuerca (o quizá la verdad) sobre aquella relación que (pensábamos) conocíamos.

La noche está algo avanzada, las notas de Dizzy Gillespie suenan ambientando la habitación, al igual que ellos el tiempo ha cambiado varias cosas en mí. Al ver este comic pienso en aquellas tardes de mi infancia en casa de la abuela mirando las caricaturas que transmitían por Boomerang, un lindo recuerdo sin duda, me acerco a él con la idea de encontrarme a ese par de amigos que siempre se completaban y ayudaban en sus aventuras, pensando encontrar un capítulo más ambientado en la época actual, sin embargo para mi sorpresa el contenido es algo completamente distinto.

No vamos a encontrar una historia sobre la amistad que veíamos por T.V., al contrario, Chaykin nos habla acerca del como no todo lo que pasa en la pantalla es verdad, pues propone que nuestros “héroes” son solo personajes y que aquellos animales que los caracterizan son completamente opuestos a lo que veíamos, llevando una relación agresiva y caótica, en donde uno busca ser mejor que el otro, en el que el contexto de su “época dorada” les permitía no preocuparse por nada, y ser la distracción del pueblo a los acontecimientos mundiales.

Y es aquí donde el comic más resalta pues  a través de estos personajes realiza una crítica a los excesos causados por la fama, a la forma en que la televisión era usada como medio de control masivo. Sabemos no todo dura para siempre y a través de viñetas que resaltan los hechos más importantes de la época iremos viendo como su carrera y fama van decayendo conforme pasa el tiempo, la negación de su parte por perder el estatus de estrella que tenían, como (al igual que muchos famosos) buscan no perder vigencia en los medios, hasta llegar a su inevitable final.

La historia es un recorrido a la carrera de estos personajes, un acercamiento a sus vidas más allá de los reflectores y cómo luchan la batalla contra el tiempo para no ser olvidados por la gente, una batalla que parece imposible ganar. Pareciera en varios momentos retratar la dura vida de los artistas que (desgraciadamente) muchas veces no logran prosperar.

El arte de Marc Rey queda muy acorde a la temática planteada, regalándonos una obra bastante interesante visualmente, en donde los elementos visuales del escenario nos hacen quedarnos a admirarlos un poco más. Las referencias a distintas series (e incluso a ellos mismos) serán apreciados por los lectores y sin duda a veces aparecen como recursos con los que juega el autor al combinarlos con el texto.