Cuando escuchamos algo acerca de Blade Runner los baby boomers y la generación X aficionados a la ciencia ficción no podemos hacer menos que voltear la cabeza y recordar la época en la que los filmes de naves espaciales, androides y seres espaciales hacían presencia en las salas de cine y nos dejaban boquiabiertos y con un sinfín de ideas que recorrían nuestra cabeza por meses e incluso años esperando el siguiente estreno.

Denis Villeneuve (Arrival) nos trae ésta vez la historia de “K” (Ryan Gosling) quien es un producto de bioingeniería en un ambiente distópico desarrollado en la ciudad de Los Ángeles y que tiene la función de cazar y eliminar a los replicantes, sus similares en versiones anteriores y que son considerados como seres peligrosos para la humanidad. Para acompañarlo se encuentra su pareja virtual Joi (Ana de Armas) la cual destaca por su belleza y empatía con el protagonista y nos hace desear que el futuro nos alcance pronto.

El agente K se ve envuelto pronto en un misterioso caso de replicantes proscritos que al parecer esconden mas que simples sentimientos desarrollados y que la corporación Wallace dirigida por Niander (Jared Leto) y su mano derecha Luv (Sylvia Hoeks) tratan a toda costa de mantener un secreto que pondría en peligro a la humanidad.

Harrison Ford interpreta nuevamente a Deckard haciendo mancuerna con el oficial K y resolviendo las incognitas que la primera entrega de ésta historia nos dejó en suspenso por más de 30 años.

Villenueve nos regala un hermoso trabajo en la parte visual creando escenarios fantásticos y una narrativa impresionante y muy bien lograda, el reto de rendir homenaje a una película de culto de los años 80 y al mismo tiempo el querer hacerse de un lugar en pleno siglo 21 con filmes de ciencia ficción no es cosa fácil pero el director lo logra magistralmente llevándonos con un ritmo muy diferente de su predecesora a un mundo gris que posee destellos de esperanza en cada una de sus escenas de acción.

La música creada por Benjamin Walfisch y Hans Zimmer nos mantiene en un suspenso constante durante toda la historia y al igual que en Dunkerke, Zimmer vuelve a usar esa técnica que inconscientemente atrapa tu cerebro y lo deja esperando a cada instante una sorpresa en cada toma.

Definitivamente Blade Runner 2049 es algo que nadie debe perderse.