Demian, Thomas, Dick y Jason, varias generaciones personificando a Robin, todos juntos para recibir una noticia, y es una noticia que no saldrá de su mentor y padre Bruce Wayne, por su puesto. Es Alfred quien los ha reunido para decirles que finalmente, el amo Bruce se ha declarado a la señorita Kyle. Y ella ha aceptado.

Un silencio helado cae sobre la sala de la Mansión Wayne, solamente roto por los sollozos de Demian, que parece desmoronarse, sí, así es, de quien menos se hubiera pensado, pero es que Demian sabe algo. Él sabe por qué Batman no está en Ciudad Gótica, por qué no contesta las llamadas de alerta de la Liga de la Justicia referentes a la invasión de un cierto lugar secreto que no debe ser violado y por qué es Alfred quien debe comunicarles las noticias de las próximas nupcias, y ciertamente no es algo que Demian disfrute, y para no ir más lejos, no es algo que nadie vaya a disfrutar en lo absoluto.

Khadym es un lugar prohibido para todos, pero en especial para Batman. Hay guardias apostados, elegidos por la Liga de la Justicia de América, y cualquier transgresión deberá ser atendida por la Liga de la Justicia, los chicos grandes, nada menos. Es Batman contra sus compañeros, pero no es algo que parezca importarle al murciélago, por que al parecer, antes de casarse con Catwoman, tiene que ver a alguien, alguien que tiene su morada impuesta en el desierto, en Khadym. Alguien que puede hacer surgir las lágrimas de Robin, por que finalmente es su madre, la hija del demonio, Talia Al Ghul. Y Batman está tocando a su puerta con su nueva prometida.