Cuidado, serios spoilers adelante.

Bruce Wayne termina la historia que ha estado contando a Selina Kyle. La historia de la Guerra de bromas y Acertijos, la confesión de un evento que ha atormentado al hombre murciélago desde concluyó la batalla entre villanos de Ciudad Gótica. Batman ha jugado bien sus cartas y su plan ha resultado. Después de la gran ayuda de Kite Man, el murciélago se ha quedado a solas, frente a frente con el Joker y el Riddler, los 2 villanos que han destrozado literalmente Ciudad Gótica tratando de eliminarse el uno al otro. ¿Pero realmente ha sido el plan de Batman? ¿O más bien ha sido el Riddler quién ha jugado con todos, llevando a Batman hasta dónde el quería?

Todo fue una trampa, un juego, un acertijo, una broma. Edward Nigma organizó toda una guerra y sometió a Batman para ganarla, mató al hijo de Kite Man sólo por un acertijo, una broma para hacer reír al Guasón de nuevo y así proclamar su triunfo. Nunca se trató de Batman ni de controlar Ciudad Gótica, sólo de su juego que no pudo ganar, por que el Joker no está riendo. Frustrado e incluso humillado Batman tiene por vez primera algo que nunca hemos visto: una reacción humana. Tomando un cuchillo descartado durante la batalla, Batman deja salir su rabia y ataca directamente al Acertijo lanzando un golpe directamente a su rostro. La intención es clara, consciente y sin remordimientos. Pero el golpe nuca llega a su destino, y la sangre que brota no es del Riddler, sino del Joker, que ha interpuesto su mano, y ahora, ahora el Joker por fin está riendo. Más tarde en Arkham, Batman le pregunta al Joker por qué lo salvó, y su respuesta es que cuando encuentre la diferencia entre una broma y un acertijo lo comprenderá.

Un abatido Bruce se ha confesado con Selina, quien finalmente tiene unas palabras que lo reconfortan. Quizá no necesite ir muy profundo en la lógica y la moral para encontrar la respuesta que el Joker no le dio, por que en la vida y el mundo real, la diferencia entre un acertijo y una broma es… bueno, ¿a quién le importa?

Lo que importa ahora es, después de la confesión de Batman, cuando hace aquella pregunta esta vez sin la máscara y entre lágrimas, la respuesta de Catwoman es sí.

 

 

 

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