ARCHIE #24 es el desenlace total al arco argumental Over the Edge, que arrancara en Archie #20, donde vimos a Archie y a Reggie (Carlos para los cuates) lanzarse a una carrera de arracones que terminó con Betty siendo víctima de un accidente causado por los dos jóvenes, quedando en silla de ruedas.

Hoy, Reggie es una persona non-grata en Riverdale. La mañana tras  el accidente se siente diferente, y Archie también. No solo ha renunciado a su automóvil, el cual reparó con Betty mucho tiempo atrás, y que es uno de los vehículos involucrados en el accidente de la rubia favorita del pueblo.

Hoy, el escarnio, el odio y la indiferencia pesan en los hombros de Archie y Reggie. Mientras que Archie solo es odiado por los padres de Betty (quienes no desean tener nada que ver con la familia Andrews, como el papá de Betty se lo hizo saber al de Archie), es Reggie quien se ha llevado el odio general de la ciudad.

Hasta el padre del chico rudo lo ha abandonado, ordenando al staff del diario local que publiquen la verdad sobre Reggie y su participación en el accidente (aunque pareciera que solo está haciéndolo para vender más diarios y no para enseñarle una lección a su hijo).

Con Reggie arrestado, hasta los policías le hacen saber el repudio total por causar el accidente de Betty. Y mientras las cosas se resuelven, Betty intenta con desesperación volver a encajar en todo lo que ella hacía. Pero la silla de ruedas pesa demasiado. Archie sabe que Betty necesita de todo, al igual que todos los estudiantes de la prepa Riverdale, quienes hacen de todo para ayudar a la amiga que tanto aman.

El padre de Betty solo piensa en protegerla, y guarda silencio cada que la rubia pregunta por Archie. Para él, el zanahorio es tan culpable como Reggie del estado de Betty. Y mientras que Betty se pregunta que será de ella y Archie (pues en el fondo, ella ama a ese atolondrado y tarado muchacho), las acciones de buena fe de Archie al vender el auto y entregar a la familia Cooper el dinero para el tratamiento de Betty parecen ser un golpecito para que la esperanza regrese.

Después de todo, Riverdale es un pueblo chiquito… y a final de cuenta, Archie es Archie… y es un chico increíble.

Con una historia como esta, ¡cómo no puedes disfrutar las aventuras del eterno adolescente! Hoy día, la renovación de un cómic tan blanco que nos ha atrapado a muchos con su humor y frescura juvenil nos ha permitido ver algo más allá de las caricaturescas situaciones en las cuales Archi y la pandilla siempre se veían atrapados. Hoy, la esencia de Archie sigue delante, sin importar si Torombolo es flacucho y come como un regimiento entero, o si las esporádicas apariciones de Sabrina, la Bruja AdolescenteJosie y las Gatitas (o Gatimelódicas como también se les conoce) dan un toque fantástico. Hoy, el lector nuevo de este Archie estrenado en 2015 no parece tener en cuenta que Archi siempre se mete en problemas o el Sr. del Valle lo odia con todas sus ganas y todas sus fuerzas por ser un idiota, sino que ve que puede identificarse con las temáticas reales de la juventud estadounidense como el bullying, el menosprecio, la depresión o la culpa sobre las consecuencias de algo tan grave como un arrancón (Archie 20-23). Hoy, el nuevo lector de Archie ve más allá de ello, y halla, si no una inspiración, algo con lo cual identificarse.

¿Qué es lo que pasará con Reggie? ¿Betty se conciliará con la idea de que tal vez no pueda volver a caminar? ¿Los Cooper volverán a dejar que Betty y Archie se vean? No sabemos que vaya a pasar, pero estamos seguros de que en el próximo ejemplar veremos algo que Torombolo hará, y que quizá nos de una historia amable y sencilla como las que hemos visto en 24 entregas.

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